“Os tempos converteron en impopular a manifestación aberta do odio aos xudeus. Sendo este o caso, o antisemita busca novas formas e foros onde poder instalar o seu veleno. Agora agóchao tras unha nova máscara. Agora non odia aos xudeus, só é antisionista!!”.
Martir Luther King na súa "Carta a un amigo antisionista" 1967.

segunda-feira, abril 21, 2014

"Rebeldes e Ynobedientes". Carta de Apartamento dos xudeus de Ourense (1487)


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(grazas a Xoán Salgado pola información)

Neste artigo publicado en CELTIBERIA.NET o seu autor afirma "pretendo un brevísimo acercamiento a la historia de la comunidad judía en Galicia durante la edad media y hasta su expulsión decretada por los Reyes Católicos en 1492. De hecho, el artículo es una excusa para presentar el documento que le da título, un documento que me conmovió no por su crudeza sino acaso por su urbanidad. Bajo toda la "politeness" de un acto burgués se esconde un episodio terrible de apartheid, por el que personas de un mismo país son condenadas a vivir por separado debido a diferencias que en el fondo sólo cabe calificar de ideológicas. El breve estudio emprendido implica también un acercamiento a la vida y pulso de las ciudades gallegas durante la (baja) edad media".


1. Primeras menciones

Si bien resulta razonable pensar que los judíos llegaran a Galicia ya en época romana, y que sabemos de la intensa actividad anti-judía de muchos monarcas godos (Sisebuto llega a decretar la expulsión), su presencia documental en Galicia es ciertamente tardía. Salvo omisión, el primer documento en el que nos encontramos con personajes de origen hebreo se encuentra en el Tumbo de Celanova y hace referencia a las tierras de Ourense. 

"(...)Horta fuit intemtio inter Menindus prolis Gundesalvi et Arias Oduarit qo quod tenebat ipse Menindus Gundesalviz suos hebreos in sua casa que faciebant suo mercatum et de homines plures. Et levavit se Arias Oduariz maliciose et invidie ductus et arripinatum ipsos iudeos de omnem suo ganato et de ipsius Menindus Gundesalviz (...)" (1044/05/16, Tumbo de Celanova, fol. 131r./doc. 350)

Así pues la profesión de los primeros judíos de los que tenemos constancia en Galicia es la de comerciantes; nada extraño, puesto que los judíos solían ser hombres de negocio (mercaderes o banqueros), profesionales (médicos, notarios...) o artesanos (zapateros, plateros, aurífices...). Y no es extraño que coincida esta primera mención con el esplendor económico que para Galicia supuso el camino de Santiago y su posición de retaguardia en relación con otras tierras peninsulares. Vemos, por otra parte, que la mercancía "arrapiñada", tanto de los comerciantes como del establecimiento de Men Gonzálvez, fue: ganado, 1700 libras de tela de seda (sirigo), 30 de saiales y 40 de lienzo (linteos). Suena como un botín importante. Por cierto, que Men Gonzálvez reaccionó tomando prisionero a Ares, cuyo padre, Oduario, consecuentemente devastó las tierras de Men y tomó prisionero a su nieto, Pai. No sé cuando nace la leyenda infundada de que los gallegos somos gente pacífica.

2. El Apogeo: 

En Galicia, si a uno le preguntan por viejas e importantes juderías, todos pensamos en la de Rivadavia, capital del Ribeiro, comarca antiguamente llamada Castela. Pensamos en una judería de varias calles centradas en el buen edificio de la antigua sinagoga. Siendo dulce diré que esto no se ajusta a la realidad: la colonia judía de Rivadavia a fines del siglo XV constaba de no más de veinte familias, y no poseían una autentica sinagoga, sino de una vivienda que hacía las veces de casa de oración. La fama de la judería de Rivadavia se debe a la matanza que de los moradores judíos de esta villa (en la improbable cifra de 1.500) hicieron las tropas del Duque de Lancaster, hijo del rey inglés Eduardo III y yerno del rey castellano Pedro I. Este había desembarcado en A Coruña un 25 de julio de 1386, junto con 1.500 arqueros, otros tantos "hombres de armas" y un nutrido grupo de servidores, y como pretendiente al trono y alternativa al Trastámara Enrique II. Cabe recordar que Galicia había sido un bastión de Pedro I, asesinado por el bastardo Enrique, y que entre 1367 y 1371 el rey en Galicia no es el monarca castellano, sino el portugués Fernando I, quien es aclamado en toda Galicia, desde Tui hasta A Coruña, cuando en 1367 penetra en el país. De hecho, Don Fernando emite moneda en Milmanda (Celanova), en Tui, y en A Coruña, todas ellas como rey de Portugal, y hasta que renuncia a sus posesiones gallegas por la paz de Acoutim (1371). Muchos gallegos se "pasan" en aquel momento al rey de Portugal, como notan abundantes documentos del periodo. En todo caso, quiero señalar que la Galicia del periodo era un avispero poco propiciatorio para el comercio, que era al fin y al cabo la actividad principal de los hebreos durante la edad media. Para muestra un botón:

(12 de abril de 1441): "ESTAS SON AS QUERELAS E AGRAUIOS QUE RUY DE SANDOVAL HA FEYTO AO CONÇELLO, JUISES E REGEDORES
Primeiramente, que foy condenado a morte por lo corregedor Gomes Dias de Vasurto, en que deu sentença, en que condenou a morte a el e aos outros que foran contra el porlo matar.
Iten, está dado querela del de crime, por quanto foy con armas contra meestre Fernando, juis e allcalde da dita çibdade, eno querer matar a poder de lançadas e coyteladas, fasta que o feso ençerrar dentro en sua casa, entre el e outras personas, eno qual ferio a dous seus omes e a Gpnçalvo de Ribadulla.
Iten, que forçou hua moça virgen en cabelo e dormio con ela por força, andando ela en hua viña de sua ama Elvira Dias, muller que foy de Afonso Rodrigues das Camoyras, a qual moça viña con ela.
Iten, que apaancou un moço a Afonso Yans da Lagea e desonrrou de maas palabras ao dito Afonso Yans, regedor.
Que tirou con hua saeta por matar a Gomes de Chantada, regedor.
Outrosy, que desonrrou de maas palabras a Loys Gonçalues das Tendas, regedor.
A X dias de mayo, Gonçaluo Fernandes deu querella a Fernando Ans, arçediano e vigario, et a meestre Fernando et Meendo de Seabra, que o dia donte, a IX dias deste dito mes e ano, Gonçaluo Ougea e Rodrigo de Sandoval et o yrmaoo de Fernando de Fereiroos o quiseran matar con bestas armadas ante as portas de suas moradas, e esta esta querella sentada eno regystro."

Bestas armadas = ballestas.
Seabra es la forma gallega tradicional del nombre de la comarca leonesa (por zamorana) de Sanabria.

O, de un modo más evidente aún, he aquí las dificultades del comercio en un país en estado de guerra permanente:

"Ano Domini M.º CCCCXLII, XV dias de abril, en Ourense, eno cabiidoo da iglesia de San Martiño, presentes ende Fernan Ans, arçediano de Castela e prouisor de noso señor obispo, Martin Ans, abade, Manuel Afonso, tesoureiro, Aluaro d'Aguiar, Diego Aluares de Soutomayor, Johan d'Ortega, meestre escola, meestre Fernando, juis, Loys Gonçalues, Aluaro Afonso, Afonso Ans, Gomes Peres, regedores, e Aluaro Afonso, procurador, outrosy estando y presente Pero Dias de Cadorniga, vasallo de noso señor El Rey, regedor da dita çidade, logo ende foron notificadas ao dito Pero Dias estas queixas e agraueos que tiña feytas ao conçello, que se sige:
Primeiramente, os agraueos e danos e sen rasões que avya feitos aos judios da dita çidade et da sinagoga que avya destroyda.
Iten, despois da sinagoga e males feitos aos ditos judios, que seus omes os espeyraran et leuaran aos ditos judios L mrs vellos.
(...)"

Volviendo a nuestro tema, un documento de 1289 referente a Allariz, también en tierras ourensanas, y durante el próspero siglo XIII, nos presenta una importante comunidad hebrea, con judería y Judeo Maor. Transcribiré seguidamente el documento según lo recoge J. R. Ortega en "Los Judíos en el Reino de Galicia", pág. 264. El documento está en gallego, como los anteriores, o como la gran mayoría de los documentos producidos en Galicia entre los siglos XIII y XV; puesto que no es chino, no lo traduciré, pero sí daré unas pinceladas:

- "y"="hi"= castellano "ahí".
- "j", y también muchos "ge" y "gi", hoy se pronuncian como x (o como la sh inglesa), pero en el pasado se pronunciaron como en portugués.
- ç se pronuncia hoy como z o como s, según la región de Galicia en la que estemos. Antes del siglo XX era siempre una silbante. 
- la y griega se pronuncia siempre como i.

A pesar de lo dicho, si a alguno o alguna le interesa la traducción de cualquiera de estos textos, no tendré problema en incluirlas a modo de apéndice. No problemo.

"Pero Eanes, Merino da Vila de Allariz con mas homes da dita Vila e cregos dela D. Joan Mendo de San Pedro da dita Vila, Nunno Ramiro e Rodrigo Eanes todos a hua voz e un so pela de todos, con Isaac Ismael, Xudeu Maor dos Xudeos moradores en esta vila, en presenza de Miguel Perez, scripvan del Rey e seu notario en Allariz e en terrea de Limia, das cuales testemuyas doy fe. Juntados os omes a conçello o son de campana, segun e nosa costume, diputaron en nos o dereyto de acordar con dito Isaac, Xudeo Maor en esta vila, por si e por os demais Xudeos, que hi viven o que posto y vay. 
Nas rogas e festas, que os ditos Xudeos fan nos soburvios da vila por baixo do noso Castelo, non vaya hi ningun cristian, morador na dita vila, por os prendar e moestar en suas rogas; queo dito Xudeu Maor, nin su jente, merquen, troquen nin moren en vivenda fora da Xuderia e non nas outras ruas da vila, do moran os cristians; e cando nos saquemos o noso Deus e sua mãi Santa Maria polas ruas, n'a d'estar hi presente nengun xudeu, e os cristians tornarnos han das ruas, donde pasaren con noso Deus, porque se non mofen e non haya hi camerias, nin ruindades, nin desaguisados como de custume. E dar a Isaac en prenda a casa do Burgo que mercou a Xan d'amoeiro, pelos danos que seus Xudeus hi feçeren; e donar a en juro de heredad pelo prezo que conviren, a Sancha Eanes, abatiza do Mosteiro de Santa Clara, que se esta a facer, a horta que hi ten nos suburvios da vila, porque as Donas do Mosteiro, que hi fundou a Reina dona Violante, podan agrandar a horta e façer seu Cimeteiro. E ningun cristian morara na Xuderia, nin fara hi nengun desaguisado: e entren os xudeus pelas portas da vila para Xuderia os vastimentos que tiveren por menester. En presenza dos ditos omes e xudeus a todo estive eu presente, e delo dou testemuño e fice o meu signo que he o tal. Feita en Allariz os vinte días de mayo, Era de MCCCXXVII. Miguel Perez." (1289/05/20)

Efectivamente, a veces acontecían conflictos "teológicos" entre judíos y cristianos:

"Ano Domini M.º CCCC X LI anos, a tres dias de abril, en Ourense Garçia Fernandes de Cobreyros, procurador, tomou testemuio contra meestre Fernando, juis, que por rason que tiña preso en sua cadea a Mosé Marcos, platero, judio, vesiño da dita çibdade, por rasón que diso que disera yrisia e infamia contra Deus e Santa Maria, disendo que Santa Maria que parira tres veses, por ende que lle pedia que teuese preso e recabadado e o non dese solto nen fiado fasta que en el fose feito conprimento de justiçia, segundo que de dereito en tal caso requeria, senon que protestaua que o dito juis fose obligado aas penas que o dito judio meresçia e çetera. Et dese querela e çetera. Et o dito juis, que tiña preso en cadea o dito Mose Marcos que por rason da dita infamia e que sacaria sobrelo pesquisa. Et se achase que era culpado que faria del conplimento de dereito e justiçia e non o achando culpable que era prestes de faser aquelo que con dereito devese. Testigos que foron presentes: Esteuo Raton e Fernando, omes do dito juis, e Aluaro de Cobelas."(De los livros de notas de Álvaro Afonso, en la edición de Xesús Ferro Couselo).

Mosé Marcos no afirmaba otra cosa que aquello que puede leerse en los evangelios: que Jesús tenía hermanos. Hay que decir que dos hebreos, Ysaque Cabaleiro y Diego Lopes, y un platero, no sé si judío, cristiano viejo o converso, Johan Fernandes, se obligaron en 600 maravedíes a modo de fianza para liberar a Mosé Marcos.

Tenemos también un acuerdo de Avinça (Acogida) del concello de Ourense para con un judío como era Diego Lopes, hijo de Yudá Peres, recaudador de impuestos. Los acuerdos de avinça se daban cuando el conçello de un burgo consideraba interesante para la población el avecinamiento de una cierta persona, ya por su profesión, ya por otros motivos. La contrapartida era una fiscalidad muy favorable para el recién llegado. En la ciudad de Ourense hay ejemplos de acogida de abades, abadesas, çarralleiros (cerrajeros), beesteiros (ballesteros), físicos (médicos), gaiteiros, tenderos, plateros... no siempre con condiciones igual de favorables.

"Et logo, en este dito dia et ora, (1442/10/23) e por estas testimuyas et, enna dita ora, os ditos juises et regedores et procurador, por min, o dito notario, feseron aviinça a Diego Lopes, fillo de Yuda Peres, por todo tenpo da sua vida et que page de cada hunn anno ao dito conçello dose maravedis vellos por cada dia de San Martinno. Et que page logo agora, por este dia de San Martinno, et quando aver maravedis algunos deitados e derramados enna dita çibdade que page os ditos dose maravedis enna rua onde mora para ajuda dos vesinnos da dita rua. Et, quando on non ovier, que page os ditos maravedis ao procurador do dito conçello para os mesteres et neçesdades do dito conçello. Et seja en favor et proveito et en onrra do dito conçello et do al que seja livre, et quito et ensento de todos, et de quaesquer maravedis et pedidos et moedas e tallas conçellaudas que se deytaren et derramaren enna dita çibdade. Et gose de todos los privilegios, franquezas et liverdades que an et gozan os vesinnos da dita çibadede. Et obrigaron os bens do dito conçello para lle facer saa et de paz etç. O dito Diego Lopes obrigou sy et todos seus bens de pagar de cada hun anno os ditos doze maravedis de avinça etç, penna quinnetos maravedis etç. Testimuyas os sobreditos."(Acordos do Concello de Ourense, Arquivo histórico da provincia de Ourense; y según edición en "Los Judíos de Rivadavia", pág. 93)

Como se puede ver Ourense contaba con una colonia de judíos, que sino extensa, sí era influyente y participativa. De hecho sabemos que había comunidades judías en las siguientes ciudades y villas gallegas: Betanzos, A Coruña, Tui, Ourense, Ribadeo, Monforte, Allariz, Ribadavia y Baiona. Parece que no la había en Santiago, Pontevedra y Lugo. En el conjunto del país no sumarían más que unos pocos centenares de familias en toda Galicia. Por cierto, si alguien encuentra molesto mi uso de la palabra país, recordaré que el vino del país no hace daño, y que tal y como decía el castellano Alonso de Cartagena en 1434: "los castellanos e los gallegos e los vizcaynos diversas naciones son, e usan de diversos lenguajes del todo".

El que los hebreos fuesen pocos no evitaba que, a veces, también pudiesen ser mal avenidos (Ourense, 1457):

"(...) a muller de Abrafan Vello e miña muller foren presas por palabras enjuriosas e feas que pasaron entre elas, por lo qual se fes eno dito curral desta çibdade hua boda dun fidalgo a que chaman Aluaro Suares. Por lo qual estando ende a sua muller novea e esas donas onrradas da çibdade e fidalgos e escudeiros trabtaron en maneira que fosen amigas et amigos nos outros todos los judios (...) Iten, despois desto (...) estando asentada a miña muller enos poares do espital se levantaron a ela yrosamente maestre Salamon Castelaao et a sua muller, e colleron a miña muller ena escaleira de Ruy de Baçeiredo et deron en ela, pera lo cual a muller do dito maestre Salomon et o dito mestre Salamon a tyña su sy e lle comeron hua maao con os dentes et senon foran estes testigos e outros que se ende açercaron mataranla, et con esta condiçon tomey os juyses arbitros esta pesqisa et mandamos dar escomuyon ena casa de oraçon(...)"

3. El apartamiento

[1484, julio, 3] "Ese dia, ena synoga, Roy de Puga, juis, e Gomes Gonçales, como procurador, en nome de la çibdad, querendo guardar la lei de Toledo, requeriron a Jacó Vello e a Samuel Albeytar e a Ysaque Cabaleiro, judios, que d'oje en terçeyro dia se apartasen onde lles seria dado e asynalado lugar, eç, senon que protestavan etc. con súa resposta. Testigos: Lopo de Deça, Roy Gonçales, canónigos, Fernando Vasques, criado do dito Lopo de Deça." 
"Registo de Johan Garçia do ano 1484", Arquivo Histórico provincial de Ourense, y según lo recoge Xesús Ferro Couselo en "A Vida e Fala dos devanceiros" ("La Vida y el Habla de los Antepasados").

Efectivamente, en 1480 los reyes católicos habían ordenado en concilio en Toledo el apartamiento de los judíos y morisco en barrios separados de los cristianos. En Galicia no había morisco, pero sí hebreos. Y desde luego, su reacción en Ourense no fue favorable al nuevo apartheid. Tampoco fue el conçello de la ciudad diligente en cuanto al cumplimento de la ley de Toledo. Comenzaré ahora a analizar el documento que originó en sí este artículo. Puede encontrarse en la edición de Xesús Ferro Couselo ("A Vida e Fala dos Devanceiros", 1967, 2º vol., pg. 235-237), edición no paleográfica, lo que significa que su ortografía ha sido modificada y destildada: donde aparece ã, ê, î, õ, û en el original, tenemos a, e, i, o, u, sin tilde nasal, en la edición de Ferro Couselo, que sin embargo conserva las ñ's. Sin duda una decisión llena de coherencia. 

"Ena çibdad d'Ourense, dia martes, viynte e dous dias do mes de mayo, ano del Señor de mill quatrosentos e [oytenta] e septe anos, estando ende presentes los honrados Luys Garçia Moran e Gomes d'Orden, juizes ordynarios ena dita çibdad, e Gonçaluo de Puga, Vasco Blanco, Men Rodrigues, regedores, e Gomes Gonçalues Rolan, procurador do conçello da dita çibdad, por sy e en nome dos outros vesiños da dita çibdad que eran absentes, e en presenza de min Johan Garçia, notario do conçello da dita çibdad, e dos testigos yuso escripto, logo os ditos regedores e procurador por sy e en nome dos outros vesinos da dita çibdad que eran absentes,(...)"

El inicio es solemne. Luego de la fecha, se nos informa que están reunidas todas las autoridades del concello en presencia de notario, y en representación de todos los vecinos de la ciudad de Ourense. Supongo que este es un buen momento para hablar algo a cerca de los conçellos en el Reino de Galicia; lo primero será recordar que son éstas corporaciones más o menos representativas de gobierno de los burgos y ciudades. En Galicia sabemos de su existencia, en Santiago, desde el siglo XI. No sobrará tampoco recordar que tanto el gallego-portugués "conçello"/"conçelho" como el castellano "concejo" provienen del latino CONCILIUM. Es probable que un primer momento los conçellos funcionasen como asamblea, concilio, de vecinos; y sabemos por algunos decretos del arzobispo de Santiago, que era tradición en Galicia que todos los vecinos libres, de todos los estamentos, se reunieran periódicamente para tratar asuntos de gobierno y justicia. Antonio López Ferreiro traduce el decreto desde el latín en su obra de 1895 "Fueros Municipales de Santiago y de su Tierra": "El día primero de cada mes se reunirán, según costumbre de nuestros mayores, los Arciprestes, Presbíteros, Caballeros y campesinos, para que si alguno tiene que exponer alguna queja o algún agravio, se vea y corrija por el Arcipreste y demás discretos varones.(...)". Don Antonio entendía que "esta institución quizás arranque ya del tiempo de los celtas, cuyas tribus tenían también sus reuniones periódicas." A mi lo leído me suena a un thing o parlamento germano de todos los hombre libres, a una herencia sueva como podría ser también la propiedad comunitaria del monte aún hoy vigente a través de la institución del "monte en mancomún". Y si digo sueva es porque en Galicia moraron decenas de miles de suevos, pero sólo unos pocos centenares o miles de godos llegarían luego, durante el siglo VIII y IX. Por cierto, que siempre se ha hablado y escrito sobre las antiquísimas costumbres democráticas e igualitarias de los castellanos. Pues parece que los gallegos también podemos presumir, y con fundamento, de ello.

En Ourense, y aquí me baso en "A Cidade Medieval Galega", de Anselmo López Carreira, el conçello de la ciudad estaba compuesto por:

2 juizes: eran cargos de duración anual, conocidos en otras partes como alcaldes o justizas. Cargos supremos del concello, en nombre del rey juzgan y hacen cumplir lo juzgado. Eran elegidos por el sistema de cobros: el concello anualmente presentaba una lista de candidatos entre los cuales el señor de la jurisdicción (que en Ourense era el obispo) elegía forzosamente a dos. En Santiago la lista debía recibir el visto bueno del pueblo, por medio de una representación de vecinos.

Varios regedores o jurados: eran 12 en Santiago o A Coruña, 8 en Pontevedra, pero no más de siete en Ourense. Eran cargos vitalicios, herederos de lo que en un primer momento eran asambleas de representantes ("homes bõõs") no permanentes de los vecinos. Entre muchas otras atribuciones, confeccionaban los cobros.

1 procurador: cargo de duración anual, era elegido por los regedores. Obraba a modo de delegado plenipotenciario del concello, y tenía por ello salario, derecho a dietas y exención tributaria. Puesto que tenía pleno control de las finanzas, debía rendir cuentas al final de su mandato. 

Respecto a su actuación, los conçellos tenían atribuciones sobre:
- Mercado de abastos. Fijaban los precios y cantidades que podían o debían venderse sobre los alimentos esenciales, que eran en Galicia el pan, la carne de vacuno, el vino, y el pescado en época de cuaresma. Por supuesto, intervenían en otras muchas mercancías e industrias.
- Pesos y Medidas. En una investigación del concello de Ourense sobre los pesos empleados por los carniceros, se encontró que estos pesaban una onza de menos por cada libra ("Iten, a hûa libra falesçe hûa onça.") que los oficiales.
- Baños públicos. No importa lo que hayáis oído de que los del norte no se lavaban en la edad media, es falso. Aunque lo diga el guasón andaluz del expresidente del Tribunal Constitucional, es sólo un lugar común. En Ourense había baños públicos de hombres y de mujeres, y el concello contrataba con particulares su limpieza y mantenimiento. Lo que se llama un concesionario que cobraba una contraprestación a los usuarios.
- Orden público: prohibición de armas durante fiestas notables ("que non tragan espadas nen puñas nen dagas nen porras nen dardos..."), toques de queda, cierre de las puertas de la ciudad en situaciones de crisis, convocatoria de alardes (llamados para ir a la guerra a petición del rey)...
- Urbanismo: caminos, puentes, paralización de obras (empetraçon), fuentes y desagües...
Y avecinamiento, impuestos propios y finanzas... El magnífico puente "romano" de Ourense existe no porque un rey lo quisiese, sino porque así lo acordó una corporación representativa de los vecinos de la ciudad, y porque éstos pagaron los impuestos necesarios para financiar la obra. El puente no fue hecho por los romanos, sino por los ourensanos, y para orgullo de los actuales habitantes de la ciudad, añado. Sigamos con el documento:

"logo os ditos regedores e procurador, por sy e en nome dos outros absentes, requeriron aos ditos juizes, que estauan presentes, que en querendo cunplir e aguardar a ley quel Rey e Reyna nros señores avian feito, en que se contyña que suas Alteças mandauan apartar e faser apartamento en todos seus regnos a los judios pera que morasen apartados de los cristiaos, que logo fosen apartar aos judios que en esta çibdad ao presente morauan e que lles desen lugar e apartameto e morada ena Rua Nova da dita çibdad, junto da porta da vyla, de hua parte e da outra, e lles dese e asynalase casas en que morasen, e que eles, fasendo desto o contrario, que suas personas e seus bees fosen obligados aas ditas penas e eles nin seus bees, non, nin los bees do dito conçello. O pidiron por testimonio signado. E os ditos juises diseron que lles plasia e eran muy contentos de lles yr faser o dito mandamento pera que fesesen o dito apartamento. Testigos que a elo foron presentes: Pascoal Peres, notario, e Juan Chao."

La ley había sido pasada en 1480, pero no la hacían cumplir hasta el año 1487. Y la decisión de hacerla cumplir se deja traslucir en lo arriba transmitido: temor de que el incumplimiento repercutiera en el patrimonio del concello o de los propios regidores.

"E despois desto, este dito dia, mes e ano, ena Rua Nova da dita çibdad, estando presentes los ditos Luys Garçia Moran e Gomes d'Orden, juizes da dita çibdad, e Gomes Gonçalues, procurador do dito conçello, e por ante min o dito Juan Garçia, notario, e testigos yuso escriptos, logo os ditos juizes diseron que por quanto os dias e tenpos pasados os juises e regedores con o dito procurador a sason, por virtud da dita ley, començaran de faser apartamento aos ditos judios e fasta oje non eran apartados, e agora que eles este ano presente eran juizes lles era feito o dito mandamento que fesesen o dito apartamento, e eles eran prestes de o faser, que protestauan e protestaron que sy os regidores e juises os tenpos pasados, por non aver feito o dito apartamento por virtud da dita ley, segundo eran obligados, avian caydo ou encorrido en alguas penas, que eles protestauan e protestaron de non ser a elas obligados, saluo aqueles que enton tyñan o tal cargo e non lo conpriran, e que agora que eles eran juizes este ano presente e por virtud do dito requerimento a eles feito,"

Así pues, tenemos primero el descargo de responsabilidad de los jueces: "si esto no se hizo antes, no es culpa nuestra".

"que eles desde aly fasian e mandauan faser apartamento ena dita Rua Nova, començando junto da dita porta da vyla de hun cabo e do outro da calle contra a çibdad, onde morasen apartados los ditos judyos en esta maneira: que as casas de Gonçaluo de Puga, regedor, que estauan junto da dita porta da vyla, morase e se fose a elas morar Ysaque Rodriga, mercador"

Y aquí empieza la presentación de la comunidad judía de la ciudad. Quiero resaltar dos detalles: i) estamos asistiendo a un espectáculo terrible disfrazado de civilizado acto burgués, la separación forzosa de la ciudad en dos comunidades distintas y su consiguiente apartamiento; ii) las viviendas que se les va a proporcionar no parece que desmerezcan a las que pudiesen tener en propiedad, pues vemos que la primera pertenece a un regidor. Están, sin embargo, al lado de la puerta de la villa. Recordemos que la mayor parte de los judíos eran artesanos, y que los artesanos solían tener el despacho, taller y tienda, en el bajo se su vivienda. Tener un comercio en la Gran Vía no es lo mismo que tenerlo en el Caminillo del Campo de las Siete Voces de Cristo.

Es también momento de decir que la ciudad de Ourense contaba para 1490 con menos de 2.000 habitantes, la mitad que apenas 50 años antes; la derrota de la burguesía gallega en 1470, al ser vencida la revolución irmandiña por las tropas señoriales y la traición del rey Juan, causó un perjuicio terrible a las ciudades, del que no se recuperaron hasta el siglo XIX. También la colonia judía, con fuertes lazos con los hebreos del Bierzo y de Lemos, había disminuido hasta menos de una decena de familias, como veremos. Corrían malos tiempos para la lírica y pésimos para los negocios.

Aprovecho así mismo para hablar de las viviendas urbanas gallegas del siglo XV. Eran en general asobradadas, es decir compuestas de un sotõõ (sotano) o piso bajo y un sobrado (superatum) o piso alto. Algunas contaban también con adega, es decir, bodega o sótano. La construcción solía tener 4 metros de fachada por 8 en profundidad ("o qual territorio he oyto covedos em longo entre paredes, e em ancho ha çinquo covedos d-ontre paredes", nos dice un documento sobre un solar urbano usado a modo de huerta en 1415; "cóvedo" es gallego por el castellano "codo"). En la parte trasera la casa solía contar con un eixido (exitum) o terreno que hacía las veces de pequeña huerta urbana o cortynna. Sobre el sobrado encontramos un outon o faiado, aprovechando el espacio inclinado bajo el techo. Los materiales constructivos suelen ser la madera, y en menor medida la piedra o el "pallabarro" (mezcla de barro y paja crudos para rellenar los intersticios de un entramado de madera) para tabiques e incluso para paredes externas. En un documento Santiagués de 1347 se deja claro esto: "casa da rua do Canpo, en que eu agora moro, a qual se ten per parede e per tovoado da hûa parte con hûa casa do cabidoo de Santiago e da outra parte se ten per tavoado con una casa de Dominga Peres". Las casas totalmente hechas de piedra típicas de la Galicia actual debían ser infrecuentes hace 600 años. Para el techo: colmo (o paja), o bien teja o lousa (pizarra). En la planta baja, que podía contar con soportales o tendal cubierto, se ejercía la profesión y se comerciaba (loja). En el sobrado se hallaban las dependencias familiares, y el fayado (como se dice, aunque cada vez menos, en el castellano de Galicia) se usaba como hoy en día, de trastero.

Retomemos el documento:

"que as casas de Gonçaluo de Puga, regedor, que estauan junto da dita porta da vyla, morase e se fose a elas morar Ysaque Rodriga, mercador, *** moraua Gomes de Peyn, que se fose a morar a judia loytosa *** que se fose a morar Abraan Abarca, prateiro, judio. Et enas casas de ***, que se fose a morar Mose Peres, recabdador. Et enas casas de Maria Casada, moller de ***, que se fose morar Yuda Peres, recabdador. Et enas casas en que mora Ynes Gomes, que se fose a morar *** Jaco Cabaleiro, e enas casas en que mora Afonso Vaasques, çapateiro, que se fose a morar Samuel, prateiro, e que mandauan e mandaron publicamente ena dita rua aos que morauan enas ditas casas que doje fasta dia lues sigente fosen oblygados de deyxar libremente e desenbargadas as ditas casas pera que a elas se fosen a morar e apartar os ditos judios, o qual lles mandauan e mandaron en persona de Lyonor ***, moller de Gomes de Peyn e doutras molleres que ende estauan, para que estas lo notificasen aos moradores das ditas casas que pera o dito dia las leixasen libres aos ditos judios, so as penas contiudas ena dita ley, e o pediron por testimonio. Testigos que a esto foron e estauan presentes: Afonso Ares, aparellador, e Johan Boy, clerigo, e Fernan Ferro e outros."

Así pues aquí tenemos íntegramente a los hebreos de Ourense: apenas 7 familias, menos de 50 individuos con toda seguridad. 
1) Ysaque Rodriga, mercader. Luego de la orden de apartamiento parece desaparecer de la ciudad. Desconozco si era casado o no.
2) "A judia loytosa", es decir "la judía enlutada", cuyo hermoso nombre era "Alegría", como se sabe por otros documentos.
3) Abraan Abarca, platero. Casado con Rica de Samillan.
4) Mosé Peres, recaudador para el obispo de Ourense, señor jurisdiccional de la comarca, y moordomo, mayordomo, del conde de Rivadavia, con quien habría de tener desavenencias más tarde. Con el vivía su criado Jaco Vyllamarin
5) Yuda Peres, recaudador y hermano del anterior. También fue mayordomo del conde de Rivadavia.
6) Jaco Cabaleiro. Sin más datos; en 1484 había un tal Ysaque Caualeiro, tal vez hermano de éste.
7) Samuel Çiano, platero. Casado con Donouro, o tal vez Dona Ouro. 
En todo caso, y como veremos más adelante, la comunidad hebrea ourensana estaba ligada a la región sureste de Galicia y al Bierzo, más que a una población determinada, no siendo aun así más que unas pocas decenas de familiar. De hecho, en 1484 también estaban avecinados en Ourense los siguientes: Jaco Vello, Samuel y Jaco Albeytar, Ysaque Cabaleiro, Abraen Senor e Abraen Venveniste. Habrá que pensar que con sus esposas, familias y criados.

"A esta ora os ditos juises mandaron a Jaco Caualleiro e a Rica de Samillan, moller de Abraan Abarca, que pera o dito dia, lus, se fosen aas ditas casas pera eles asynaladas e se apartasen, so a pena contiuda ena dita ley, e este mismo mandamento feseron logo en persona da moller de Samuel Çiano, prateiro, e les diseron que con sua resposta deles. Testigos: Johan Chao e Johan Barriga.
Este dia mandaron a Mose Peres, recabdador, que pera o dito dia, lues, fesese o dito apartamento e se fose apartar a dita Rua Nova, lugar para eles asynalado e so a pena contiuda ena dita ley sobre este caso por suas Altesas ordenada. E o dito Mose Peres diso que apelaua e apelou por ante la justiça se suas Altesas pera ver sy lles davan llugar conbenible ou non ou se lles fasyan injustiça. Testigos: Gomes de Ramoyn, tondidor, e Afonso Lopes e Johan Chao, vesiños d'Ourense, e Aluaro de Santaas, Vasco de San Cibrao e outros."

Después de notificar a la comunidad hebrea la decisión de apartarla, ésta, a través de sus más influyentes miembros, los Peres, deja claro su decisión de recurrir. El documento salta ahora siete meses:

"Et despois desto ena dita çibdad d'Ourense, dia lues, viynte e oyto dias do mes de janeiro, ano del Señor de mill e quatrosentos e oytenta e oyto anos, ena Rua Nova da dita çibdad, Roy de Puga e Roy de Camba, juizes ordynarios da dita çibdad, diseron que por eles vystos os ditos abtos e mandamentos feitos por los ditos juises aa sason aos ditos judios, e como eles foran rebeldes e ynobedientes e non los quiseran conprir segundo lles fora mandado, e por elo avian caydo e encorrido enas ditas penas, que eles ante de todos estes protestauan de exsecutar as ditas penas contiudas ena dita ley de Toledo aos ditos judios, asy en suas personas como en seus bees e que a mayor abondamento mandauan e logo mandaron a Jaco Caualeiro, judio, que estaua presente *** se apartase e se fose morar as casas de Ynes Gomes."

Los nuevos jueces para el nuevo año se encuentran con el mismo "problema": los judíos han sido "rebeldes e ynobedientes", y no se han trasladado. Sin embargo, los propios jueces no ven clara la segregación, y renuncian a aplicar las penas, aunque reiteran la obligación de los hebreos de apartarse a la Rúa Nova. Y de hecho harán un recorrido por la ciudad, notificando (reiterando) la obligación de apartarse a Samoel Çiano y su esposa, a Mose Peres, Abraan Abarca y a Alegria.

Ante esto, en noviembre, los hermanos Mose y Yuda Peres preparan ante notario un documento en presencia de varios miembros del concello. Es un documento en un mal castellano, pero en castellano al cabo, que deja clara la voluntad de todas las partes de salvaguardarse ante cualquier acción futura que pudiesen los reyes emprender. En él se nos informa de que las viviendas que les habían ofrecido; una era la del regidor Gonçaluo de Puga, siendo la otra del abad de Santo Estebo de Ribas de Syl, y el conçello les reitera la obligación de retirarse a ellas. Ante esto, los hermanos contestan, ante notario, que ya no son vecinos de la ciudad: Mosé se había mudado con su familia y hacienda a Allariz, y lo mismo había hecho Yudá a Vilafranca de Valcaçar (del Bierzo); su presencia en Ourense, en sus antiguas residencias, informan, no obedece sino a sus obligaciones como recaudadores, y excusan mudarse a la Rúa Nova por 1) la mengua de seguridad que supone para la hacienda de su Alteza, que tiene a su cargo, y 2) puesto que ya no son vecinos de la ciudad, ya no están obligados a apartarse. Sabemos que finalmente recurrieron ante los reyes Isabel y Fernando, por un documento real del Registro del Sello. El documento, con fecha de 27 de febrero de 1489:

"Don Fernando e doña Ysabel (...) Sepades que la aljama e omes buenos judios de la çibdad de Orense nos enbiaron a faser relaçion por su petiçion disiendo que por virtud de la ley por nos fecha en la corte de Toledo para que se apartasen los judios e moros, la justicia e cavalleros e regidores de la dicha çibdad apartaron los judios que en ella byben e les dieron sitio en la calle Nueva e requirieron a los christianos que en los tales sitios bivian que les diesen sus casas para se pasar a ellas e algunos dellos e otros non quisieron salir de sus casas aunque fuesen requeridos que las diesen a los dichos judios. Los quales vivieron en la dicha juderia que asy les fue señalada fasta el año que paso de ochenta e ocho años, e que despues, sin tener titulo ninguno para lo faser señalaron otro sytio que esta junto con la puerta de la Fuente del Obispo de que han resçebido e resçiben mucho agravio e dapño, e asy mismo les coecharon Ruy de Puga y Ruy de Canba, jueses que eran en el dicho año pasado a los dichos judios por tres mill maravedis so color de pena porque los dichos non se pasaron a bevir al dicho sytyo segundo que asy les nombraron por juderia non lo podiendo nin debiendo faser. E por les façer mas daño dis que non les quieren dar lugar que tengan tienda en la plaça de la dicha çibdad para que puedan bevir e ganar para pechar en los castellanos e otras derramas que les caben (...) que les dexen tener sus tiendas en la plaça de la dicha çibdad (...) E nos tovimoslo por bien.(...)"

Así pues, alguien (o probablemente todo el mundo) miente aquí. Los judíos culpan de cohecho a los jueces de Ourense, lo que no me extrañaría, pero dicen que en su momento se habían ido a vivir a la Rúa Nova, cosa que parece bien falsa a la vista de los otros documentos. También deja claro que los judíos se sentían perjudicados por tener que abandonar sus tiendas bien situadas por otras en las mismas puertas de la ciudad. Y esto delata que no se esperaban lo que había de venir. A tres años de su expulsión, los reyes se ponen el sayo de padres de la patria y protectores del desamparado, y dan la razón a los hebreos. Si yo fuera juez de Ourense me sentiría como poco, desorientado: lo suyo habría sido derogar la ley; y sino, pues a lo hecho pecho. 

4. La expulsión

1493, mayo 13, Barcelona

"Don Fernando e doña Ysabel etc, a vos don Luis Niño maestre escuela de Jahen de nuestro Consejo, salud e gracia. Sepades que Marcos Alonso vezino de la cibdad de la Coruña nos hizo relaçion que al tiempo que nos mandamos salir los judios que en ellos estavan e vivian un Ysaque judio platero, vezino de la dicha çibdad, dis que contra nuestras cartas defendimientos e leys de nuestros reynos saco dellos lo que tenia en moneda e oro e plata e perlas e otras cosas de valor en quantia de dos quentos e medio de mrs (...) E que este judio con otros judios de la dicha çibdad de la Coruña e Villafranca pasaron en una nao que le fleto un Juan de San Juan mercader vezino de la dicha çibdad e que los llevo a Africa, e que asi este como otros capitanes de naos que llevaron a otros judios de la dicha Villafranca e de Ferrol e de la Ponte d'Eume e Lisbona(...)" 

Después de haber expulsado de sus reinos a varias decenas (si es que no fueron centenares) de miles de personas, los reyes estaban preocupados de la pérdida económica que representaba los caudales que con ellos pudiesen haber portado contraviniendo su ley de expulsión. Ciertamente, debía preocuparles: el Mediterráneo y Europa se enriquecieron con el capital humano que representaban los Sefardíes. No necesitaban oro.

BIBLIOGRAFÍA:

-"Los Judíos en el Reino de Galicia", José Ramón Ónega. Madrid, 1999. Ed. Nacional.
-"Los Judíos de Rivadavia", Mª Gloria Antonio Rubio. Verín-Santiago. Ed. Lóstrego. 
-"A Cidade Medieval Galega", Anselmo López Carreira. Vigo, 1999. Ed. A Nosa Terra.
-"Fueros Municipales de Santiago y de su Tierra", Antonio López Ferreiro. Madrid, 1975. Ed. Castilla (Facsimil)
-"A Vida e a Fala dos Devanceiros", vol 2, Xesús Ignacio Ferro Couselo. Hay una reedición reciente en un único volumen de los dos que se llegaron a publicar.
-"El tumbillo de San Bieito do Campo (Santiago).", José Ignacio Fernández de Viana y Vieites. Granada, 1995. Universidad.

domingo, abril 20, 2014

A Questão da Palestina (1948)

L. Vatolina

Primeira Edição: ...... 
Transcrição e HTML: Fernando A. S. Araújo, Julho 2007.
Direitos de Reprodução: A cópia ou distribuição deste documento é livre e indefinidamente garantida nos termos da GNU Free Documentation License.


A Palestina é um país agrário. É fraco seu desenvolvimento industrial. Aproximadamente 67% de sua população (1.912.000 habitantes, dos quais 1.143.000 Árabes e 600.000 Judeus)(1) ocupam-se na agricultura. Entretanto, a superfície de suas terras de cultura é muito restrita, não ultrapassando 8.000 quilômetros quadrados numa extensão total de 26.000 quilômetros quadrados. A densidade média da população é de 73 habitantes por quilômetros quadrado.
A quem pertencem as terras? Perto de 45% dessas terras estão concentradas nas mãos dos senhores feudais árabes, mais de 20% pertencem aos fundos de colonização judaicos, que os cedem em arrendamento a longo prazo aos colonos individuais e às cooperativas agrícolas judaicas(2); uma outra parte é controlada pelas grandes sociedades judaicas e pela comunidade religiosa muçulmana dos Vecufs.
Assim, os camponeses árabes, em sua grande massa, só dispõem de pequenos pedaços de terra, que obtêm, por arrendamento, dos grandes proprietários árabes os quais lhes impõem uma espécie de servidão. Quanto aos camponeses sem terra, esses são também explorados nas plantações da burguesia judaica.
No que se refere aos fundos de colonização judaica, a revista "Eretz Israel" publicou índices relativos à atividade do mais importante entre eles, o "Kerem Hassoyed", órgão financeiro da Agência Judaica(3) que, em 24 anos de existência, recolheu 13 milhões de libras esterlinas entre os Judeus da Europa e sobretudo da América, para a compra de terras na Palestina. Atualmente, dos 170.000 hectares aproximadamente, de que dispõe a população judaica na Palestina, 30% pertencem ao "Kerem Hassoyed". E contam-se por dezenas de milhares os proprietários árabes que perderam suas terras, devido à aquisição das mesmas pelas sociedades de colonização judaica, ligadas ao Banco Rothschild de Londres, assim como a outros bancos internacionais.
Além disso, graças aos créditos de que dispõem, em razão dessas ligações, as plantações judaicas são munidas de equipamento técnico moderno enquanto que as pequenas explorações árabes empregam, na sua maioria, métodos primitivos de lavoura. Estas últimas cultivam principalmente cereais, que servem para o consumo interno do país; aquelas cultivam especialmente ameixa principal produto comercial do país e que é exportado para os Estados Unidos.
Já vimos que é fraco o desenvolvimento industrial da Palestina. A indústria existente é sustentada por capitais ingleses, americanos, e, em pequena parte, judeus, investidos principalmente na produção de potassa, de soda e de energia elétrica, assim como na transformação do petróleo.(4) Quanto às empresas industriais médias, essas pertencem, em grande parte, à burguesia judaica imigrada. Graças à imigração dos operários judeus, que se produziu principalmente durante os últimos anos, a experiência dos métodos modernos de produção difundiu-se nessa indústria, ao mesmo tempo em que se ampliava o mercado interno.

A Imigração Judaica

Foi no período compreendido entre as duas guerras que se tornou mais forte a imigração judaica na Palestina. Nos vinte anos que decorreram após a obtenção do mandato sobre a Palestina, pela Inglaterra, de 1919 a 1939, 400.000 imigrantes judeus instalaram-se naquele país. Foi assim que a composição da população modificou-se da seguinte maneira no decorrer desse período: em 1919, contavam-se 65.000 judeus num total de 648.000 habitantes; em 1939, contavam-se já 446.000 judeus num total de 1.502.000 habitantes; em 1946, 600.000 em 1.800.000.
Ao mesmo tempo, aumentava consideràvelmente o afluxo dos capitais. Em 20 anos, 575 milhões de dólares foram investidos na Palestina, dos quais três quarta partes a favor da burguesia judaica, sendo uma parte utilizada na compra, para os imigrantes, das terras dos "felahs", enquanto a maior parte era investida no comércio e na indústria. Como essa colonização das terras árabes pelos Judeus poderia ter deixado de agravar consideràvelmente a tensão árabe-judáica? Depois da ida de Hitler ao poder, do aguçamento da perseguição aos judeus na Alemanha e das conseqüências da crise econômica na Europa, o número dos imigrantes passou de 5.200 em 1929, 4.900 em 1930, 4.000 em 1931, 9.500 em 1932, a 33.300 em 1933, 42.300 em 1934 e 61.800 em 1936(5). Nessas condições, como poderiam os Árabes deixar de temer a possibilidade de se tornarem, um dia, minoria? Tanto mais que a Inglaterra excitava artificialmente e explorava, para seus próprios fins imperialistas, a discórdia árabe-judáica.

Indústria, Comércio e Finanças

Por mais fraca que seja, a indústria da Palestina, que trabalhou durante a guerra, para as necessidades militares da Grã-Bretanha, desenvolveu-se, então, consideràvelmente. Foi assim que o valor global da produção passou de 10 milhões de libras esterlinas em 1939 a 36 milhões em 1943. A percentagem da população empregada na indústria passou, em conseqüência, de 14 em 1931, a 25 em 1942. Várias indústrias novas, trabalhando em parte para a população, foram, além disso, criadas no decorrer destes últimos anos: indústrias químicas, farmacêutica, de silicatos, de conservas, etc.
Isso não altera o fato de que é muito fraco o capital nacional árabe. Algumas pequenas empresas de transformação dos produtos agrícolas (indústria do vinho, do sabão, etc.) são as únicas que se acham concentradas nas mãos da burguesia árabe. É a burguesia judia quem controla a maior parte da pequena indústria e da média, em particular a indústria de lapidação de diamantes, que utiliza a matéria prima da União Sul-Africana, e que recentemente tomou especial desenvolvimento, com a exportação dos diamantes lapidados para os Estados Unidos. Dessa maneira, segundo os cálculos da Agência Judaica, a produção das empresas judaicas passou de 9 milhões de libras, em 1937, a 20,7 milhões em 1942, e o número dos operários que elas empregam passou ao mesmo tempo de 30.000 para 56.000. (6)
O comércio exterior, aliás, representa um papel importante na economia da Palestina, economia essa que depende, em conseqüência da situação colonial do país, da importação dos produtos manufaturados. (A balança comercial da Palestina sempre foi passiva e acha-se coberta pelo produto das exportações invisíveis, imigração, turismo, peregrinações). O volume total desse comércio exterior passou, de 1939 a 1944, de 19,7 milhões de libras esterlinas, para 50 8 milhões(7). É conveniente observar, a esse respeito, que, enquanto que antes da guerra a parte da Inglaterra atingia a perto de 20% nas importações e 50% nas exportações da Palestina, e o segundo lugar era ocupado pela Alemanha, foram os Estados Unidos e os países árabe que, durante a guerra, se beneficiaram com um aumento da sua parte.
Do ponto de vista financeiro, a Palestina depende do capital inglês e americano (Barclay's Bank, Banco de Hipotecas da Palestina, Banco central das cooperativas, etc.), com o qual o capital judeu se acha ligado intimamente, assumindo com frequência o papel de intermediário. Além disso, a Palestina, durante a guerra, foi, como o Egito e a índia, credora da Inglaterra. A dívida inglesa para com a Palestina é de 120 milhões de libras.

Uma História de Esperanças Malogradas e de Violências

O período compreendido entre a primeira e a segunda guerra mundiais, foi marcado, na Palestina, por uma agravação brusca das contradições internas, por atritos e choques contínuos entre as autoridades britânicas e a população, por um lado, e por outro lado entre Judeus e Árabes. A história da Palestina, nos últimos anos, é uma história de promessas não cumpridas, de esperanças Malogradas de violências e de ultrajes aos sentimentos nacionais dos dois povos.
Até 1939, a Inglaterra contava principalmente com a burguesia judaica, encorajando-lhe as aspirações sionistas. Ao mesmo tempo, fazia tentativas de aproximação junto aos senhores feudais árabes, e provocava conflitos entre a burguesia judaica e a grande massa dos camponeses árabes explorados por essa burguesia e pouco a pouco eliminados de suas terras pela força do capital judaico.
Assim, longe de criar no país as condições propícias à organização de uma administração democrática, longe de estimular o desenvolvimento de órgãos administrativos autônomos, como havia sido previsto pelo mandato, as autoridades britânicas aplicaram na Palestina uma verdadeira política colonial imperialista, usando de medidas arbitrárias e pouco se importando com o direito. O fato de que as despesas com a polícia eram, sem termo de comparação, as mais importantes do orçamento (18 milhões de dólares americanos para a "manutenção da ordem", contra 2 milhões, apenas, para a saúde pública e outro tanto para a educação) dá, aliás, uma idéia dessa política. E se os ingleses sempre procuraram justificar suas medidas policiais invocando a "discórdia" nacional e a dificuldade e fazer co-habitar Árabes e Judeus, isso não passa de uma ironia, pois eram eles que, fieis à sua divisa: "divide et impera" excitavam o antagonismo e o ódio, açulando os Árabes contra os Judeus e os Judeus contra os Árabes e provocando periodicamente massacres e progroms.
Grandes levantes antiimperialistas marcaram, também, a história da Palestina nessa época, em 1920-21, 1929-33, 1936-38.
Esses levantes foram cruelmente reprimidos pela Inglaterra. Entretanto, esse desejo de se libertar do domínio da Inglaterra, que persistia na grande massa dos Judeus assim como nas dos Árabes, constituía o fator principal da aproximação entre esses dois povos e representava, portanto, uma ameaça suplementar para a Inglaterra.
Por isso, o imperialismo inglês perseguia todos os elementos democráticos e progressistas, apoiando-se ora na direita judia, ora nos meios reacionários árabes, política que foi seguida tanto pelos governos trabalhistas quanto pelos conservadores. E as comissões enviadas periodicamente pelo governo britânico à Palestina, para "examinar a situação" só podiam pretender, nessas condições, redigir projetos e propor paliativos incapazes de resolver o verdadeiro problema.

O Livro Branco

Às vésperas da segunda guerra mundial, a Inglaterra reforçou seus preparativos militares e estratégicos no Oriente-Próximo. Temendo uma agressão por parte da Itália fascista, assinou um pacto militar com o Egito e se viu obrigada, em certa medida, a fazer a revisão de sua política relativamente aos Árabes da Palestina. No Livro Branco, publicado por ela em 1939, tornou-se visível, com mais precisão, que ela se propunha a adotar uma política "que levaria em conta os desejos da maioria árabe" e se apoiaria nas camadas sociais superiores dessa maioria. Acabavam de se realizar, nessa época, importantes manifestações antiimperialistas, ao mesmo tempo em que se tinham agravado as relações árabe-judáicas, em conseqüência da intensificação da imigração judaica.
Em novembro de 1937, os líderes árabes tinham exigido do comissário inglês na Palestina a formação de uma administração árabe autônoma, a interdição da venda das terras árabes aos colonos judeus e a interrupção imediata da imigração judaica. Essas exigências tendo provocado a indignação da população judia, o governo britânico instituiu uma comissão especial, dirigida por Lord Pill, para o exame do problema da Palestina. A comissão recomendou, então, a divisão do país em três partes sendo que uma formaria o Estado Judaico, outra o Estado Árabe e a terceira ficaria sob controle inglês. Mas o governo britânico julgou quimérico esse plano e anunciou a convocação da conferência da Mesa Redonda de 1939, conferência a que tanto os líderes políticos árabes quanto os líderes políticos judeus recusaram comparecer.
O Livro Branco fixava da seguinte maneira os planos ingleses a respeito da Palestina:
1.° — criação, num prazo de 10 anos, de um Estado Palestino independente, se fosse realizado o acordo entre os Judeus e os Árabes;
2.° — limitação da imigração judaica, ficando esta fixada, durante 5 anos, em 75.000 pessoas por ano, e, a partir de 1944, submetida ao consentimento dos Árabes;
3.° — atribuição, ao alto comissário para a Palestina, do direito de regulamentar e de proibir a transferência das terras de um proprietário para outro.
A publicação do Livro Branco foi interpretada, não só pelos Judeus da Palestina, mas também por numerosos ingleses, como o repúdio, por parte da Inglaterra, dos compromissos assumidos outrora e relativos à criação do Lar Nacional Judaico. Durante os debates no Parlamento, vários líderes conservadores e trabalhistas tomaram posição, resolutamente, contra a política proclamada pelo Livro Branco. O governo britânico anunciou, então, sua intenção de submeter esse caso ao Conselho da SDN mas o início da segunda guerra mundial forneceu o pretexto para adiar ainda uma vez a solução desse problema.

O Problema de Biltmore e a Ação Judaica

Mais tarde, o governo britânico confirmou sua intenção de limitar estritamente a imigração de judeus, e, a 28 de fevereiro de 1940, foram publicadas na Palestina novas regras aplicáveis à colonização das terras. O país era dividido em três partes; numa delas, era proibida a venda da terra aos Judeus pelos Árabes; em outra, essa venda era limitada e, na terceira, era admitido o livre povoamento das terras pelos Judeus. Entretanto, essa terceira zona representava apenas 5% da superfície total do país.
Enquanto isso, a segunda guerra mundial tinha dado muito maior acuidade ainda ao problema da criação de um lar nacional judaico. O fascismo escrevera novas páginas sangrentas na história trágica do povo Judeu. Nas câmaras de tortura e nos campos de concentração hitleristas milhões de Judeus tinham sofrido tormentos desumanos e tinham sido exterminados.
Com o início da guerra, afluirá para a Palestina uma imigração judaica clandestina, com o apoio ativo da população judaica do país. Em face do perigo representado pela Alemanha fascista, essa população judaica abandonara provisoriamente a palavra de ordem de luta contra a política formulada no Livro Branco. Ela contava apresentar novamente suas reivindicações à Inglaterra após o fim da guerra. De 20.000 a 30.000 judeus serviam em destacamentos das forças armadas inglesas.(8)
Depois, à medida que ia diminuindo a ameaça da agressão fascista, a maioria dos judeus de Palestina travou a luta não só contra a administração britânica mas também contra a Agência Judaica, que representava, naquela época, o papel de intermediário entre a população judaica e a Inglaterra. Além disso, em 1942, a maioria dos sionistas da Palestina havia formulado suas reivindicações no programa de Biltmore. Esse programa pode ser resumido em três pontos:
  1. imigração ilimitada;
  2. venda ilimitada das terras;
  3. criação de um Estado judaico como objetivo final.
Esse programa se destinava a ganhar, para os sionistas, a massa dos judeus médios da Palestina.
Entretanto, diante da penetração cada vez mais profunda dos Estados Unidos no Oriente-Próximo, e diante da resistência reforçada da população judaica da Palestina ao domínio inglês, tornava-se cada vez mais difícil para a Inglaterra continuar a política exposta no Livro Branco. Nessas condições, no momento em que a imigração de judeus só deveria ser admitida com o consentimento dos Árabes, após haver expirado o período de 5 anos fixado pelo Livro Branco para a entrada dos imigrantes, a administração inglesa, levando em conta a situação criada pela guerra, autoriza a continuação da imigração. Isso se passava na primavera de 1944 e foi no outono do mesmo ano, na véspera das eleições americanas, que os Partidos Republicano e Democrata dos Estados Unidos adotaram, com o fim de atrair eleitores, uma resolução a favor, igualmente, na imigração judaica ilimitada.

Liga Árabe e Congresso Sionista

Na mesma época, ainda, que a perspectiva próxima do fim da guerra e da vitória dos Aliados gerou entre os povos dependentes do Oriente árabe a esperança de ver realizadas as promessas de independência que lhes haviam sido feitas. Espelhou-se amplamente nesses países o movimento de libertação nacional. Os meios nacionalistas árabes exigiam com determinação cada vez maior a evacuação de seus territórios pelas forças inglesas, o reconhecimento de sua soberania e a instauração de sua independência.
Mas as tendências ultra-nacionalistas, pan-islamistas e pan-arábicas predominavam entre os nacionalistas árabes, nas camadas superiores da população, e foram exatamente essas tendências que a diplomacia inglesa decidiu explorar em seu próprio interesse.
Foi então que se fundou, com o apoio da Inglaterra, a Liga dos países árabes, por decisão da conferência dos ministros e dos representantes dos Estados árabes. Tratava-se, no caso, de uma manobra da diplomacia britânica, que garantira sua influência na Liga, graças aos sentimentos pró-inglêses de seus membros como Nouri-Said, primeiro ministro do Iraque e secretário geral da Liga, Azzam-Pacha, representante do Egito. Por intermédio da Liga, a Inglaterra ficou doravante capacitada a controlar e dirigir a política exterior dos países árabes.
Sabe-se que a finalidade oficial da Liga é a de coordenar a política estrangeira dos Estados membros e realizar sua colaboração, em vista de salvaguardar sua independência nos setores econômico, cultural, social e outros. Sob essa máscara, entretanto, ela desenvolveu, desde o início, uma política favorável aos interesses da Inglaterra. No que se refere ao problema da Palestina, em todo caso, sabe-se como a Liga que é — tomemos nota disso — uma emanação das camadas sociais superiores dos diferentes Estados árabes, proclamou sem tardar que a Palestina era um país exclusivamente árabe e tomou posição contra a imigração dos judeus. Por outro lado, decidiu fortalecer a imigração na Palestina dos árabes da África do Norte, e tomou, com uma celebridade que não lhe é habitual, várias medidas tendentes a boicotar as mercadorias vendidas pelos judeus e a unir os partidos políticos árabes da Palestina.
Sem dúvida, o imperialismo britânico se vê obrigado a fazer certas concessões na política que desenvolve a respeito do Oriente-árabe. Mas tenta incessantemente reduzir a nada essas concessões, introduzindo-lhes toda espécie de restrições e de emendas, no sentido de modificar apenas as formas exteriores de seu domínio. Foi assim que, em seguida à conferência do Partido Trabalhista na primavera de 1945, conferência de preparação das eleições, durante a qual foi decidido abandonar inteiramente a política do Livro Branco (um dos líderes trabalhistas, M. Dalton, pronunciou-se, então, a favor da criação de um Estado Judaico) o Congresso sionista, que se realizou em Londres no verão do mesmo ano, adotando uma resolução que exigia a criação, na Palestina, de um Estado Judaico "uno e indivisível", preveniu a Inglaterra contra qualquer espécie de "meias-medidas e adiamentos". Apresentava também várias reivindicações urgentes:
  1. — imigração ilimitada dos Judeus na Palestina;
  2. — concessão de um empréstimo internacional para auxiliar a transferência do primeiro milhão de judeus nesse país;
  3. — auxílio Internacional para a organização do transporte dos imigrantes para a Palestina, etc...
Por seu lado, Mr. Truman exigia do governo britânico, pouco tempo depois do Congresso sionista, a autorização da entrada, na Palestina, de 100.000 Judeus europeus, isso com a finalidade de assegurar o apoio dos judeus tanto nos Estados Unidos quanto na Palestina, país que o imperialismo americano conta submeter à sua influência.
Foi então que o governo britânico, sem dar resposta à nota de Truman, enviou reforços militares para a Palestina, o que provocou, nesse país, uma nova onda de indignação e de vários atos de terrorismo. Na data aniversaria da declaração Balfour(9), por exemplo, o "Haganah" organizou greves, dinamitou trens e provocou perturbações em Tel-Aviv. Em Jerusalém, os terroristas judeus dinamitaram, nessa época, o grande hotel "O Rei David", onde se encontrava hospedado o estado-maior das tropas inglesas, e produziram-se, no Cairo, em Trípoli e em outras cidades árabes, excessos anti-semitas.
Quanto à polícia inglesa, foi também contra a população judaica que, auxiliada por um exército de 80.000 homens, ela se encarniçou com extrema crueldade, multiplicando batidas, prisões e perseguições. Não pôde, entretanto, destruir os grupos terroristas clandestinos, que desfrutavam o apoio da população .

O Relatório da Comissão Anglo-Americana de 1948

Diante de tal situação, o governo britânico propôs aos Estados Unidos a organização de uma comissão mista anglo-americana, com o objetivo de examinar as condições políticas, econômicas e sociais da Palestina. Os Estados Unidos que, conforme já dissemos, manifestam um interesse todo especial pelo Oriente árabe em geral e, mais particularmente, pela Palestina, aceitaram. Essa comissão publicou seu relatório em Londres, a 30 de Abril de 1946.
Convidando o mundo inteiro a "compartilhar da responsabilidade da sorte dos Judeus vítimas da perseguição fascista" e notando que as manifestações do anti-semitismo são uma herança direta do fascismo, propunha autorizar a imediata imigração de 100.000 Judeus na Palestina, e assegurar a autonomia de toda a população desse país.
Pode-se observar, entretanto, que ela se abstinha de mencionar a esse respeito, que nem a Inglaterra nem os Estados Unidos combatiam realmente, eles próprios, o anti-semitismo. O relatório constava ainda que a hostilidade existente entre os Judeus e os Árabes, e a tendência de cada um desses povos de assegurar seu domínio pela força, só podia destinar à falência o plano que visava criar um ou vários Estados independentes, por que esses ficariam expostos ao perigo da guerra civil. Por essas razões, a comissão recomendava prolongar o mandato até o estabelecimento da tutela da ONU sobre a Palestina.
Tendo assim reduzido a questão da Palestina à hostilidade entre Judeus e Árabes, a comissão anglo-americana guardou silêncio sobre a causa principal dessa tensão: o domínio inglês sobre a Palestina e a existência do sistema do mandato. Melhor ainda: embora reconhecendo a existência, na Palestina, de uma "atmosfera de extrema tensão", a recrudescência da imigração clandestina e o desenvolvimento "sinistro" das formações militares judias, recomendava prolongar o mandato, o que não podia deixar de exasperar ainda mais tanto, os Árabes quanto os judeus; os sionistas ficaram descontentes porque o relatório não preconizava a criação do Estado judeu e os Árabes protestaram porque a comissão não levara em conta seu desejo de criar uma Palestina árabe.
A conseqüência aliás foi clara: o terrorismo continuou, a administração inglesa reprimiu sempre com a mesma dureza a imigração clandestina dos judeus; a população judaica armou-se clandestinamente para sua autodefesa e os Árabes aplicaram de forma sistemática a decisão da Liga relativa ao boicote das mercadorias judias, enquanto iam por sua vez preparando formações armadas.


O Ponto de Vista Soviético

Como se vê, a luta diplomática que se travou em torno da questão da Palestina sempre foi extremamente completa. A Inglaterra e os Estados Unidos, com efeito, mascaram constantemente suas verdadeiras intenções nesse setor, com declarações solenes de toda espécie e com promessas. Essas duplicidade foi, aliás, relevada em parte, no que se refere à política americana, pelos documentos confidenciais citados por Burtley Cram em seu livro: "Atrás da Cortina de Seda". Foi assim que — conforme provam esses documentos — cada vez que eram feitas promessas aos Judeus, no sentido de resolver o problema da Palestina, o Departamento de Estado nunca deixava de prevenir imediatamente aos líderes árabes que não tomassem em consideração essas promessas.
Ao contrário, é muita nítida a posição da União Soviética quanto ao problema da Palestina. E a União Soviética, país multinacional, onde foi resolvido com sucesso o difícil problema das nacionalidades, pode falar com conhecimento de causa. Graças aos sábios princípios da política leninista-stalinista, sessenta nacionalidades diferentes vivem nos territórios soviéticos, fraternalmente unidas, substituindo a velha Rússia czarista onde se sucediam os progroms de judeus e os massacres dos Armênios. Existe, aliás, na URSS, uma região autônoma judaica.
Tendo dado ao mundo inteiro o exemplo do triunfo de uma justa e eficaz política das nacionalidades, a URSS não pode permanecer indiferente à sorte dos povos que estão ainda oprimidos pelo imperialismo. Por isso mesmo, ela sempre lutou com conseqüência e continua a lutar pelo reconhecimento da independência dos Egípcios, dos Indonésios e dos outros povos dependentes e escravizados. E a sorte do infeliz povo judeu, tão maltratado pela guerra, não pode deixar de despertar sua simpatia.
Em sua intervenção na sessão especial da Assembléia geral da ONU, A. Gromyko, representante da União Soviética, examinou várias possibilidades relativas à futura organização da Palestina. Indicou os seguintes projetos:
  1. — formação de um único Estado árabe-judáico, sendo que os dois povos devem gozar de direitos iguais;
  2. — divisão da Palestina em dois Estados democráticos independentes, um árabe e outro judeu.
A. Gromyko fez ressaltar, a esse respeito, que tanto os Árabes quanto os Judeus possuem raízes históricas na Palestina e ocupam um lugar importante na vida econômica e cultural desse país. Qualquer outra solução, desprezando os direitos legítimos de um ou de outro povo, não poderia, portanto, dar uma solução eqüitativa ao problema da Palestina, e só traria conseqüências desastrosas.
Tomando esse fato em consideração, isto é, que a Palestina se tornou a Pátria dos dois povos, a delegação soviética tinha chegado à conclusão de que "a solução mais realista do problema seria a criação de um único Estado duplo, árabe-judáico, independente e democrático". Nesse Estado, que garantiria, efetivamente, partindo dos princípios democráticos, a igualdade dos direitos e a colaboração econômica pacífica dos Árabes e dos Judeus, os povos veriam abrir-se ante seus olhos perspectivas ilimitadas de desenvolvimento cultural e econômico, para o máximo benefício de toda a população do Estado democrático bi-nacional. Como o fez ainda notar A. Gromyko, a criação de um Estado assim constituiria, além de tudo, um fundamento sólido para a co-habitação pacífica e a colaboração dos Árabes e dos Judeus, não só no interesses dos dois povos, mas também no da paz em todo o Oriente-Próximo.
Mas a brutal agravação das relações árabe-judaicas, a que hoje assistimos, por culpa da intervenção estrangeira, só permitiu que fosse encarada a segunda solução proposta pela delegação soviética, isto é, a divisão da Palestina em dois Estados, dos quais um, o Estado de Israel, já está formado e reconhecido pela URSS.
Mas, de um ou de outro modo, e apesar da forte opressão exercida sobre a opinião pelos agrupamentos ultra-nacionalistas, tanto árabes quanto judeus, e apesar, também, de toda sorte de subtilezas jurídicas, a União Soviética repele resolutamente qualquer projeto de organização da Palestina que não quisesse levar em consideração os direitos legítimos quer dos Árabes, quer dos Judeus.

Notas:
(1) "Bulletin of Current Statistics" — Maio de 1947. (retornar ao texto)
(2) Segundo os índices da Agência Judaica, 25% dos imigrados judeus fixaram-se nos campos, 75% residem nas cidades. (retornar ao texto)
(3) A função da Agência Judaica foi prevista pelo art. 4, do mandato palestino de 1922 . Sua finalidade é a de tomar, sob o controle da administração inglesa, todas as medidas necessárias à criação do lar nacional judaico. (retornar ao texto)
(4) A grande refinaria do "Irak Petroleum Co.", em Haifa, transforma cerca de dois milhões de toneladas por ano. (retornar ao texto)
(5) John Marlowe "Rebellion in Palestine" — 1946. (retornar ao texto)
(6) "Great-Britain and Palestine, 1915-1945" Royal Institute of International affaírs, London, 1946, pág. 79. (retornar ao texto)
(7) Obra citada, pág. 80. (retornar ao texto)
(8) Segundo as informações do representante oficial da Agência Judaica, o Dr. Haim Weizman, e o líder do Partido Sionista da Palestina, David Ben-Hurion, mais de 30.000 judeus auxiliaram a Grã-Bretanha a combater o fascismo. (retornar ao texto)
(9) Declaração pela qual, em 1917, o governo inglês prometia a criação de um lar nacional judaico na Palestina. (retornar ao texto)

sábado, abril 19, 2014

As Forças de Classe na Luta pela Independência de Israel

Por A. B. Magil

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A ÁREA DE ISRAEL é apenas ligeiramente maior que a do Estado, de Connecticut, e sua população, menor que a de Bronx(1). No entanto, sua luta pela libertação tem um significado épico que afetou as relações internacionais, agitando e atraindo a solidariedade de todos os povos amantes da liberdade.
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A Palestina e o Oriente Médio
BÁSICAMENTE, o problema de Israel, como o de toda a Palestina, faz parte do problema do Oriente Médio. É o problema de libertar esta vasta área do controle do imperialismo estrangeiro, e dar livre curso às forças da revolução nacional e social capazes de romper as relações feudais que entravam o desenvolvimento do Oriente Médio. O nascimento do Estado de Israel e a sua presente luta pela independência são uma parte integrante desta colossal transformação.
O Oriente Médio é o maior manancial de petróleo do mundo. Contem quase 42 por cento das reservas de petróleo conhecidas. As companhias petrolíferas americanas possuem hoje cerca de 40 por cento das reservas do Oriente Médio e sua participação está crescendo.
Estes piratas do petróleo mantêm estreitas ligações com o governo dos Estados Unidos, destacadamente com o Departamento de Estado e com o ex-secretário da Defesa, Forrestal. Sua poderosa influência na política americana, em relação à Palestina e ao Oriente Médio, já foi sobejamente provada em depoimentos prestados a comissões do Congresso. Todavia, incorrer na tendência predominante de se pintar o quadro desta política como exclusivamente ligada ao petróleo, é simplificar em demasia o problema. É obscurecer a dependência entre a política com respeito à Palestina e a política exterior americana como um todo e as forças básicas que moldam a ambas.
O Oriente Médio foi um importante cenário de luta pelo poder durante muitos séculos antes de ser o petróleo produzido comercialmente, o que se verificou, pela primeira vez, há cerca de quarenta anos. Esta grande área, que forma a ponte terrestre entre a Europa, a Ásia e a África, foi chamada «o epicentro estratégico do mundo». Ela domina as rotas marítimas para a Índia e o canal mediterrâneo ocidental para a Europa. É o bastião do Canal de Suez, constituindo hoje, afora a Noruega, o único acesso terrestre e aéreo direto para a União Soviética. Ernest Bevin certa vez chamou, com muita propriedade, o Oriente Médio «a garganta do Império Britânico». Em 1919, esta garganta vomitou balas e bombas quando os ingleses utilizaram o Irã como base para as operações militares contra o jovem estado socialista. Hoje, as bases americanas e britânicas no Oriente Médio estão sendo preparadas para uma reedição da cruzada anti-soviética em escala muito maior.

A Nação Judaica

É TENDO em vista este turbulento cenário, como parte inseparável de um gigantesco império petrolífero e uma base para a guerra, que Israel e seus problemas devem ser considerados. Ao mesmo tempo, o Estado judeu, com seus problemas, tem um caráter distinto, próprio, que o separa, sob importantes aspectos, do resto do Oriente Médio.
Os judeus de Israel pertencem a um dos povos mais antigos do mundo e constituem a mais jovem das nações. Embora o sionismo proclamasse a tese de que os judeus de todos os países constituíram, em todo o período de quase dois mil anos desde a sua dispersão, uma só nação, tendo como lar nacional a Palestina, não foram os elos místicos do passado, mas as brutalidades do presente que conduziram ao estabelecimento da nação judaica naquele país.
Hitler fez a diferença. A propagação do terror nazista alterou profundamente o meio social, econômico e cultural dos judeus da Europa, a oeste da fronteira soviética. Alterou este meio de uma forma que atingiu a milhões de pessoas, desenraizando à viva força grande número deles da Alemanha e das nações que caíram sob o guante fascista. Fechadas as portas, praticamente, da maior parte dos outros países, centenas de milhares de judeus procuraram salvação na Palestina. Nos oito anos compreendidos entre 1932 e 1939, mais de 200.000 judeus entraram naquele país. Esse número teria sido ainda maior, não fossem os distúrbios de 1936 a 1939, entre árabes e judeus, que serviram de pretexto aos britânicos para limitar a imigração. Após 1939, somente o Livro Branco, apoiado diretamente pela força, impediu a entrada de outras centenas de milhares de refugiados.
Assim, foi somente na década de trinta que os fatores da nacionalidade começaram a amadurecer, assinalando o início de uma comunidade estável com um mercado nacional e uma economia comum dentro de uma estrutura territorial. A indústria requeria trabalhadores em número adequado e capital, além de experiência técnica para combiná-los na produção. A década de trinta proporcionou esses três elementos, tendo especialmente os imigrantes alemães levado o capital, o conhecimento técnico e, em alguns casos, o equipamento industrial moderno. Foi o que assinalou o primeiro período da expansão industrial na economia judaica da Palestina. Expansão ainda mais rápida teve lugar durante a segunda Guerra Mundial, quando as inversões de capital e o número de trabalhadores duplicaram e a produção industrial aumentou em mais do dobro. Este crescimento das forças do capitalismo industrial, operou uma decisiva mudança qualitativa dentro da comunidade judaica, transformando-a de simples projeto de colonização, que era, numa nação moderna, com território, vida econômica, idioma e cultura comuns. O amadurecimento desta nacionalidade, chocando-se com os esforços britânicos para entravar seu progresso, gerou a luta nacional pela criação do Estado e pela conquista da independência.


O Papel da União Soviética

O NASCIMENTO do Estado judaico tornou-se possível pela confluência de três fatores: a luta de massas dentro da Palestina e o apoio que lhe foi dado pelos povos de outros países; a posição firme e enérgica da União Soviética e das Democracias Populares no seio da Organização das Nações Unidas; e o conflito anglo-americano, que deu à opinião pública dos Estados Unidos a oportunidade de forçar o governo a votar, após muitas vacilações, pela resolução de partilha, a 29 de novembro de 1947.
Bevin levou o problema da Palestina à ONU na esperança de emaranhá-lo ainda mais no conflito internacional e retardar indefinidamente a sua solução. Não há dúvida de que os Estados Unidos teriam feito o jogo da Grã Bretanha se a União Soviética não tivesse defendido vigorosamente as aspirações nacionais dos povos judeu e árabe. Há quem acredite que no histórico discurso de Gromyko a União Soviética adotou posição inversa à que mantinha e abandonou o seu ponto de vista sobre o sionismo. Esta apreciação é superficial. A URSS, baseando-se nos princípios leninistas-stalinistas, sempre se opôs ao imperialismo no Oriente Médio, como em qualquer parte, e sempre foi solidária com as lutas anti-imperialistas de todos os povos. O socialismo é, em principio, contrário a todas as formas de nacionalismo burguês, inclusive o sionismo. Mas o Estado Socialista foi e é solidário com as lutas de libertação das nações oprimidas, mesmo quando elas são lideradas por nacionalistas burgueses, que nunca são conseqüentes na luta contra o imperialismo.
Quando, como resultado dos acontecimentos na Palestina e no campo internacional, as relações entre a comunidade judaica e a potência mandatária se modificaram, e essa comunidade decidiu resistir à Grã Bretanha, a fim de alcançar a sua independência, a União Soviética necessariamente apoiou as aspirações nacionais de ambos os povos palestinos.
A política soviética para com Israel não se baseia em efêmeras considerações táticas. A URSS foi a única entre as grandes potências a demonstrar genuína amizade a Israel e fidelidade à decisão de partilha da ONU, porque somente a sua política se baseia no anti-imperialismo conseqüente e na defesa do direito de auto-determinação nacional, que caracterizam a política exterior soviética.

A Classe Operária Judaica

A CLASSE operária judaica da Palestina não se formou pela draconiana expulsão dos camponeses livres de sua terra, como na Inglaterra ou na maior parte da Europa; nem pela concentração da propriedade territorial, como na Virgínia, e nem tão pouco pela expropriação de pequenos produtores grandemente endividados, como em outras partes das colônias americanas. Na Palestina, a classe operária foi criada como proletariado agrícola por atos deliberados dos imigrantes da camada média, que preferiram trabalhar na terra a continuarem em seus ofícios ou profissões. A princípio, trabalharam para agricultores capitalistas particulares, e mais tarde muitos se empregaram nas fazendas cooperativas de fundos públicos. Com o inevitável ascenso da indústria e o crescimento das construções e dos transportes, os salários mais altos pagos nestes ramos atraíram parte dos trabalhadores agrícolas, bem como novos imigrantes.
O movimento operário na Palestina judaica teve também original desenvolvimento, iniciando-se entre os trabalhadores agrícolas antes do que entre os da indústria. A Histadrut (Federação Geral dos Trabalhadores Judeus) não abrange apenas operários, mas também agricultores individuais das cooperativas, pessoas que trabalham por conta própria nas cidades e que não contratam empregados, e as mulheres dos trabalhadores. Assim, cerca de 40 por cento de seus membros são de categoria social não proletária. E se excluirmos os agricultores das fazendas coletivas (membros do Kibbutzim, que não recebem salários), somente cerca da metade do número aproximado de 200.000 membros da Histadrut são assalariados. Outra característica da Histadrut está em que a colonização e as empresas comerciais com ela relacionadas têm ocupado suas energias tanto, pelo menos, quanto a atividade sindical.
A ideologia de que se imbuiu o movimento operário judaico, desde seu início, foi nacionalista e não internacionalista. Uma das maneiras em que isto se expressou foi no lema chauvinista kibbush avodah (conquista do trabalho), que foi empregado para excluir os trabalhadores árabes das empresas judaicas. Ademais, trata-se de um movimento operário impregnado de reformismo desde seu nascimento. Enquanto em outros países o reformismo nasceu após o estabelecimento dos sindicatos e de apreciável crescimento da indústria, na Palestina ele precedeu a ambos.
Estes cinco fatores — a origem social pequeno-burguesa, a natureza agrária do movimento operário, a grande camada pequeno-burguesa existente no seio desse movimento, o arraigado chauvinismo da Histadrut e seu caráter reformista — moldaram o desenvolvimento da classe operária judaica e de suas organizações. Esta classe operária nasceu há tão pouco tempo, que mesmo hoje, apesar do considerável avanço da indústria, ainda não superou suas origens pequeno-burguesas, que o influxo predominante de imigrantes não proletários tende a renovar e a perpetuar. E os agricultores das fazendas coletivas e das cooperativas continuam a exercer uma influência grande e, sob certos aspectos, preponderante no movimento operário e nos partidos dos trabalhadores sionistas.
No entanto, forças contrárias moldaram também a classe operária judaica. Com o crescente desenvolvimento industrial, surgiram greves que cada vez mais destruíram a harmonia que a direção sindical procurava estabelecer com os empregadores. Durante a segunda Guerra Mundial, as greves se intensificaram excepcionalmente em conseqüência da rápida expansão da indústria e da elevação inflacionária do custo da vida.
A maré montante da luta de classe refletiu-se também na Histadrut, onde uma oposição de esquerda conta hoje com o apoio de uma parte numerosa de seus membros.
Um dos mais significativos fenômenos de tempo de guerra foram as primeiras greves conjuntas de trabalhadores judeus e árabes. Ao mesmo tempo, praticamente desapareceram as paredes chauvinistas contra a admissão de trabalhadores árabes. No período de após-guerra, estas greves conjuntas atingiram um nível ainda mais alto, visando as maiores delas as empresas do governo britânico e identificando-se com a luta geral centra o domínio britânico. Este movimento conjunto chegou ao auge em maio de 1947, quando 40.000 trabalhadores árabes e judeus dos acampamentos e oficinas do governo tomaram parte na maior greve já realizada na Palestina.
Estas lutas marcaram um momentoso rompimento com o nacionalismo em desenvolvimento e com a desconfiança mútua inerentes ao meio em que os trabalhadores das duas nações haviam sido criados. O aguçamento da luta de classe e o entrelaçamento mais íntimo das economias árabe e judaica, em conseqüência do crescimento das relações capitalistas dentro de ambas as comunidades, criaram também uma tendência para a cooperação árabe-judáica no movimento sionista. Trata-se de uma tendência, minoritária, que foi representada principalmente pela Hashomer Hatzair, partido sionista de esquerda, com base nas fazendas coletivas e que atualmente integra o Partido dos Trabalhadores Unidos.

A Luta Nacional

A LUTA nacional desencadeada pelo Livro Branco, de 1939, foi também cenário da luta de classe. A questão essencial de resistência ou capitulação ao imperialismo estrangeiro teve a tendência de refletir os alinhamentos de classe. O principal ímpeto na luta pela liberdade partiu dos operários e dos agricultores das fazendas coletivas. Um impulso limitado e inconseqüente nesta direção desenvolveu-se também entre os industriais — freqüentemente sob a forma de extremo-chauvinismo ou para-fascismo, representada pela ala direita do Partido Revisionista e pela Irgun, seu rebento. No entanto, os industriais não são um fator independente da burguesia comercial e financeira — ou dos inversores britânicos e americanos na indústria da Palestina. De modo geral, os interesses capitalistas, ligados por mil fios a suas partes correspondentes na metrópole imperialista, resistiram a qualquer ação que pudesse enfraquecer estas lucrativas relações. Por outro lado, os revisionistas refletiram em certa medida a influência capitalista americana, que não era contrária ao afrouxamento do controle britânico na Palestina em favor do americano.
Não muito atrás da burguesia, em subserviência à autoridade britânica, vinha a direção reformista do Partido Trabalhista (Mapai), que controlava o movimento sindical. Através deste partido, social-democrático e da Histadrut, os trabalhadores estiveram durante muitos anos amarrados à política da burguesia, isto é, à colaboração com o imperialismo britânico. Símbolo disso foi a aliança formada, no movimento sionista mundial entre os dirigentes do Partido Trabalhista e o sionista da ala direita geral, Dr. Chaim Weizmann, o arqui-campeão do apaziguamento com os ingleses.
O Livro Branco de 1939 impeliu a comunidade judaica a uma resistência em massa e provocou uma divergência na aliança entre a burguesia e o Mapai. Desde então, os líderes do Partido Trabalhista têm vacilado entre os apelos da direita e a pressão da esquerda. Dentro do próprio partido unia ala esquerda cristalizou-se como resultado das divergências sobre as questões de classe e a questão nacional. Em 1944, esta ala esquerda rompeu com o Partido Trabalhista e formou, ela própria, um partido, a Achdut Avodah (União do Trabalho). Foi este grupo que se tornou uma força dinâmica na Haganah e que teve a principal responsabilidade na criação da Palmach, a unidade mais bem treinada da Haganah.
Mas o caminho da resistência até a luta pela independência foi um caminho que os líderes sionistas trilharam com grande relutância, só o tendo feito depois de malogrados seus esforços de conciliação com a Grã Bretanha e de conter a maré da luta popular.

O Governo de Israel

A GUERRA de libertação nacional movida por Israel contra os mercenários do imperialismo anglo-americano, deu ao mundo novos e magníficos exemplos da coragem, iniciativa e capacidade que emanam de um povo em luta pela sua libertação. Os operários e camponeses que compunham a maioria da Haganah, anteriormente ilegal, aliaram-se aos lutadores sobreviventes dos campos de concentração nazistas na tarefa de forjar e defender o Estado Judaico. O caráter popular da Haganah, conquanto em sua fase inicial estivesse orientada por uma política pró-imperialista; o importante papel que os elementos sionistas de esquerda desempenharam em sua direção; a ausência de uma casta militar e a relativa fraqueza da burguesia e de seu aparelho estatal, combinaram-se para dar ao exército de Israel um caráter predominantemente democrático e popular.
O mesmo não se pode dizer do governo, tanto do provisório, como do que depois foi eleito. Uma coalizão da burguesia e da social-democracía, sob forte pressão do povo, colheu com hesitação as peças do poder estatal lançadas ao vento pelos ingleses em retirada. No entanto, logo que o Estado se tornou um fato consumado, os capitalistas procuraram consolidar sua posição dentro dele e comprometer a guerra de independência através de concessões a Washington e a Londres, operando por trás da fachada das Nações Unidas. Uma facção da classe dominante, temendo o poder das massas democráticas, tentou tomar as rédeas do poder, exclusivamente para si, através da insurreição da Irgun Zvai Leumi, pouco mais de um mês após a criação do Estado. Nessa prova de força, o primeiro ministro Ben Gurion julgou necessário recorrer à esquerda, à Palmach, a fim de conjurar o golpe. Não faltaram à Irgun partidários na ala direita dos sionistas gerais e entre os chefes religiosos da Mizrachi, que é o partido religioso sionista. Todavia, os principais elementos capitalistas preferiram alcançar seus fins por outros meios.
Aplainado o caminho pelos trabalhistas, que ocupavam posições chaves no governo, a burguesia logrou impor sua política de lançar sobre as costas do povo a carga econômica da guerra. O sistema tributário foi modelado essencialmente pelo que vigorava quando da administração britânica: 70 por cento da renda são provenientes dos impostos indiretos; os impostos que gravam as grandes empresas são consideravelmente mais baixos que os dos Estados Unidos e da Grã Bretanha e não se instituiu nenhum tributo para os lucros extraordinários, doações e heranças. O controle de preços é uma farsa maior do que a existente durante a guerra, sob o mandato. Em vista disso, o mercado negro e as especulações floresceram e o custo de vida subiu de 35 a 40por cento durante o ano de 1948.
O curso da luta de Independência de Israel têm-se refletido principalmente nos conflitos em torno de dois pontos essenciais: a política exterior e o caráter social do exército. O último contato girou em torno da chefia do exército e do papel da Palmach. A burguesia israelita teve a má sorte de subir ao poder sem uma força militar «digna de confiança» do seu comando. Mesmo antes da proclamação do Estado, Ben Gurion empenhava-se em remediar esta situação. E após varias manobras, conseguiu expulsar o comandante em chefe da Haganah, Israel Galili, ao Partido dos Trabalhadores Unidos e. dissolver na prática a Palmach, que desde então só existe no nome. Estas medidas foram importantes para a remodelação do exército à imagem do governo. No entanto, a luta ainda não terminou, e os elementos progressistas dispõem de significativa influencia nas forças armadas.
A prova mais importante com que se defronta o governo de Israel, decisiva para o futuro do país, é a política exterior. Os lideres do governo tem declarado repetidas vezes que, no comuto entre o Oriente e o Ocidente, desejam seguir um caminho de estrita «neutralidade». Não há dúvida de que no presente eles não desejam colocar o país aberta e completamente de um dos lados.
Entretanto, o conflito mundial não é geográfico; é entre as forças do imperialismo e do anti-imperialismo em toda parte, entre a democracia e a reação, entre os milhões que lutam pela autodeterminação nacional e os poucos exploradores que procuram o domínio e a opressão mundial. Nesta contenda, o próprio nascimento de Israel foi um ato «não neutro», uma tomada de posição ao.lado do campo anti-imperialista e democrático. E não foi por acaso que a criação do Estado judaico foi combatida e sabotada sob diferentes formas pelos lideres das forças imperialistas mundiais, os Estados Unidos e a Grã Bretanha. O prosseguimento da guerra e a resistência à amputação territorial de Israel colocaram mais ainda o Estado judaico numa situação de incessante conflito com a Grã Bretanha e os Estados Unidos.
Não é por acaso, igualmente, que o estabelecimento do Estado judaico e a defesa da independência de Israel têm contado com o firme apoio dos lideres do campo anti-imperialista, a União Soviética e as Democracias Populares. Dessa forma, a estrita neutralidade é uma miragem: o que fortalece ou enfraquece a independência judaica tende a colocar Israel de um lado ou de outro no conflito mundial. E pode dizer-se que, na medida que o governo tentou manter uma neutralidade espúria — como por exemplo seu silêncio na questão de se a União Soviética devia ser incluída entre os observadores das Nações Unidas para a trégua — ele tomou posição contra Israel.
Em segundo lugar, mesmo se o governo de Israel não tomar medidas ativas pára fortalecer seus elos com os círculos dominantes dos Estados Unidos e da Grã Bretanha, a gravitação econômica é de molde a atrai-lo para a órbita imperialista. Somente através de determinadas contra-medidas pode ser ele afastado dessa órbita — medidas que abranjam a luta contra a dominação do capital estrangeiro, contra as tentativas para marshallizar Israel e em prol de laços econômicos, políticos e culturais com as forças anti-imperialistas de todo o mundo, lideradas pela URSS e pelas Democracias Populares.
A orientação pró-imperialista é mascarada pela insistência em que a política exterior de Israel se baseia nas Nações Unidas. Uma vez que a ONU se baseia essencialmente no controle anglo-americano, esta declaração é um inútil disfarce da subordinação às ordens do imperialismo estrangeiro. A trégua, com seu maquinismo controlado principalmente por Washington, foi um dos aspectos desta subordinação. É significativo o fato de ter sido principalmente a pressão do exército israelita que em várias ocasiões forçou o reinicio da guerra para expulsar os invasores do país.
As relações com a União Soviética têm sido formalmente amistosas e corretas. Essa atitude pode ser constatada numa declaração oficial emitida pelo Ministério do Exterior, numa entrevista coletiva concedida â imprensa em Tel Aviv, a 26 de dezembro de 1948, por Aubrey Eban, representante de Israel nas Nações Unidas. O documento declara:
«Sobre a atitude da URSS durante a Assembléia, o sr. Eban disse que ela fora indeclinavelmente baseada no texto efetivo da resolução de 29 de novembro. Tal fidelidade a uma decisão das Nações Unidas, por um Estado membro, deve ser encarada com respeito».
Respeito! Esta é a única conclusão positiva a que chegam os forjadores da política exterior de Israel sobre o poderoso e conseqüente apoio que seu país recebeu da URSS e seus aliados.
Para a Grã Bretanha tem vigorado uma política de duplicidade. A Grã Bretanha é veementemente denunciada como arqui-inimiga de Israel, e ao mesmo tempo nenhuma medida se toma contra o capital britânico, mesmo quando ele sabota o esforço de guerra, como no caso das refinarias de petróleo de Haifa, cuja produção os ingleses se recusaram a reiniciar. Pelo contrário, recíprocas delegações de homens de negócios britânicos e israelitas estão fortalecendo as relações econômicas e abrindo novos canais para a inversão do que se denomina «capital anglo-judaico». Isto faz parte da inclinação geral para os países imperialistas do ocidente.
No que diz respeito aos Estados Unidos, a atitude pública do governo é a de fingir que existe uma divergência fundamental entre a política americana e a britânica e de apresentar os Estados Unidos como um país amigo de Israel, comparável à União Soviética. As freqüentes traições de Washington são atribuídas a um punhado de diabólicos funcionários pró-britânicos do Departamento de Estado, que estão procurando torpedear a «real» política americana de amizade para com Israel. Isto tem o efeito de facilitar oobjetivo americano de substituir a Grã Bretanha como potência dominante na Palestina, dessa forma fortalecendo toda a posição dos Estados Unidos no Oriente Médio. Politicamente, este objetivo já foi em grande parte alcançado. Deve seguir-se a invasão econômica. E os porta-vozes do governo de Israel estão enviando apelos aos capitalistas americanos para que «venham tomar conta logo».
A situação é idêntica com respeito às contribuições do exterior. Quatro quintos delas vêm dos Estados Unidos, principalmente dos judeus americanos. Este fato foi transformado numa espada de Dámocles pelo governo de Israel e por todos os partidos políticos sionistas. As concessões ao imperialismo americano são defendidas sob a alegação de que Israel não pode romper seus laços com a maior comunidade judaica do mundo. Trata-se de um flagrante sofisma. A população judaica dos Estados Unidos por mais de uma vez tem demonstrado sua amizade e seu apoio a Israel, bem como sua oposição à duplicidade da política dos republicanos e democratas. É a direção da ala direita da Organização Sionista da América, e sua leal oposição, a antiga direção, que aconselham e praticam a subserviência ao imperialismo americano. Esta direção está intimamente associada aos reacionários sionistas gerais de Israel, cujo partido recebeu apenas 5,1 por cento dos votos nas eleições recentemente realizadas. Não obstante, o governo de Israel, chefiado por um partido que se diz socialista, ao invés de apelar para que os judeus da América apóiem a luta para que se torne completamente independente do imperialismo, está, com sua política de apaziguamento, concorrendo para imobilizá-los em face do plano TrumanDulles de converter Israel numa semi-colônia de Wall Street.
A maioria do povo de Israel, entretanto, não é favorável a uma chamada orientação ocidental, mas a uma orientação visando os interesses de Israel. Eis por que a União Soviética é a potência mais popular no país — tão popular que na campanha eleitoral até mesmo a Irgun julgou necessário ressaltar em sua plataforma a amizade com a URSS.


A Questão Árabe

O ENREDAMENTO na teia imperialista foi propiciado pela política do governo em relação aos árabes. Esta política não consulta os interesses nacionais, apreciados de um ponto de vista realístico, pois não considera os direitos daqueles que deviam ser os amistosos vizinhos de Israel na Palestina e de uma grande minoria dentro do Estado judaico.
Por mais de uma vez os árabes da Palestina demonstraram sua hostilidade à dominação britânica e seu desejo de independência. Em várias ocasiões, porém, dirigentes reacionários conseguiram trair as lutas do povo, dirigindo-as contra a comunidade judaica. Esta tática foi facilitada pelas diretrizes pró-imperialistas e anti-árabes dos dirigentes sionistas. Qualquer discussão sobre o tratamento dispensado aos árabes da Palestina pelo governo de Israel deve começar com um fato de extrema significação: com exceções relativamente raras, os árabes da Palestina não participaram da luta contra os judeus. Isto representa um contraste com a situação de 1936 a 1939. A recusa das massas árabes da Palestina de aderir aos bandos do Mufti, apesar da pressão reacionária a que foram submetidas, é um fato que foi publicamente reconhecido e saudado pelos líderes judeus.
A população árabe da Palestina constituía, assim, um grande ativo em potencial para o povo e o Estado judeus em sua luta contra os invasores estrangeiros instigados, estipendiados e armados pela Grã Bretanha e os Estados Unidos. O governo de Israel, no entanto, fez quase todo o possível para transformar este ativo potencial num verdadeiro passivo.
Em lugar de anunciar que quando fosse estabelecido um armistício, os refugiados árabes — cidadãos de Israel aos quais se afiançaram plena igualdade de direitos — teriam permissão de regressar a seus lares, o governo deu a entender claramente que poucos seriam readmitidos, se é que se vai chegar a fazê-lo. Para justificar esta insensível política, que fortalece a reação árabe, foi necessário falsificar a história. Alimentou-se o mito de que a maioria dos árabes da Palestina atacaram os judeus e que sua fuga representava, nas palavras do ministro do Exterior Moshe Shertok, «a consciência da culpa».
Não menos temerário do ponto de vista dos interesses judaicos é a atitude do governo israelita com respeito ao destino do setor árabe da Palestina. A resolução de partilha tomada pela ONU dispunha sobre a criação de dois Estados independentes, judeu e árabe, politicamente separados, mas economicamente unidos. Não é preciso compreender profundamente a política do Oriente Médio para reconhecer que um Estado árabe democrático e amistoso, afora sua importância para a população árabe da Palestina, é uma necessidade para o povo judaico e seu Estado — um fator essencial, para, sua vitalidade econômica e sua segurança militar. Entretanto, o governo de Israel assumiu uma atitude de virtual neutralidade relativamente ao futuro da. Palestina árabe. Um porta-voz do governo, comentando a 23 de setembro do ano passado o relatório de Bernadotte, que propunha a anexação do setor árabe à Transjordânia, reinado títere da Grã Bretanha, fez esta surpreendente declaração:
«A situação no que concerne à parte árabe da Palestina parece estar demasiado confusa para justificar qualquer comentário definido».
Manter «neutralidade» nesta questão, como na questão mais ampla da política exterior, significa, na melhor das hipóteses, não-interferência nos planos dos inimigos de Israel, porquanto nem é preciso dizer que a anexação da Palestina árabe por Abdullah, com algumas migalhas de terra talvez lançadas ao Egito e à Síria seria um desastre de vulto para Israel. Isto significa tropas e bases britânicas em sua porta de entrada. E em vez de ter como vizinho um Estado árabe amigo, Israel estaria cercado de inimigos, com sua independência ameaçada diante do poderio militar britânico e com o poderio econômico americano a lhe moldar o futuro.
Durante a campanha eleitoral recentemente havida, os líderes do Partido Trabalhista procuraram justificar esta política e sua hostilidade às forças progressistas no seio dos árabes da Palestina, afivelando a máscara demagógica da «paz».
Cinicamente deram o rótulo de «partido da guerra» àqueles que queriam auxiliar a libertação de toda a Palestina e dar pleno cumprimento à decisão de partilha da ONU.

As Forças Progressistas

AS ORGANIZADAS forças políticas progressistas de Israel estão representadas pelo Partido dos Trabalhadores Unidos (Mapam) e pelo Partido Comunista. Crescentes setores do Partido Trabalhista, inclusive algumas autoridades inferiores, também formam ao lado do Mapam e dos comunistas na maioria das questões.
O Partido dos Trabalhadores Unidos não é apenas o segundo em número de efetivos no país, como também detém importantes posições nas forças armadas, m movimento sindical, nas fazendas coletivas e em muitas outras instituições.
O Mapam é um partido de massa, contando muitos militantes em suas fileiras. Foi formado em 1948 pela fusão dos dois partidos sionistas de esquerda, a Hashomer Hatzair (A Jovem Guarda) e a Achdut Haavodah-Poale Zion (União dos Trabalhadores Sionistas). O último fora estabelecido em 1946 pela fusão da Achdut Haavodah e da Poale Zion de esquerda. A Achdut Haavodah surgiu como ala esquerdista dentro do Partido Trabalhista, rompendo com este em 1944; sua força se distribui entre operários e agricultores das fazendas coletivas. A Poale Zion de esquerdo, um grupo muito menor, que se formara numa cisão entre os social-democratas sionistas, era quase exclusivamente urbana. A Hashomer Hatzair, um tanto maior que a Achdut Haavodah, tinha seus membros principalmente nas fazendas coletivas. Efetivamente, o partido político Hashomer Hatzair foi criado por um movimento de fazendas coletivas do mesmo nome. No partido unificado, todos os três grupos continuam a guardar em apreciável escala sua identidade original, de par com certas diferenças na feição. Não apenas por este motiva, como também porque nenhum dos três grupos componentes é monolítico em estrutura e ideologia, o Mapam é um partido de tendências em conflito.
A plataforma adotada no Congresso que criou o Mapam declara que o partido propugna pela «luta revolucionária de classe», tem por objetivo final «a criação de uma sociedade socialista sem classes» e «baseará sua atividade educacional na teoria, na visão mundial e na estratégia do marxismo». Mas em seus princípios básicos dá-se prioridade à declaração de que «o partido é unânime em reconhecer que no sionismo está a solução do problema judaico...»
Esta tentativa de conciliar o marxismo com o sionismo naturalmente não é nova. Todavia, a ciência de Marx, Engels, Lênin e Stálin nada tem de comum com o nacionalismo burguês ou pequeno-burguês em quaisquer de suas formas. Um estudo do programa, da história, da estrutura, da ideologia e do trabalho prático do Partido dos Trabalhadores Unidos leva à conclusão de que ele é, basicamente, um partido nacionalista, que foi fortemente influenciado pela classe operária avançada da Palestina e do campo internacional. Se, por exemplo, examinarmos a ideologia do Mapam, encontraremos a teoria não marxista, segundo a qual o movimento pelo socialismo na hegemonia judaica da Palestina, pertence não ao proletariado industrial, mas ao setor do proletariado agrícola que vive nas fazendas coletivas, não percebe salários e em seu todo está isolado tanto do inimigo da classe como de seus irmãos e aliados. Isso levou o líder ideológico da Hashomer Hatzair, Meier Yaari, a declarar que «o movimento das fazendas coletivas é o centro do movimento operário do país...»(2).
O Mapam não é um partido de luta. Suas notáveis declarações contra o apaziguamento com o imperialismo anglo-americano, pela cooperação com a União Soviética e seus aliados, pela criação de um Estado árabe democrático e independente, em defesa do caráter democrático do exército e contra várias medidas reacionárias da frente interna — são quase sempre uma brilhante fachada de palavras sem o conteúdo fértil das ações. Esta ausência de genuína combatividade faz parte da herança sionista pequeno-burguesa do Mapam. Não resta dúvida de que foi o esforço para escapar a um acirrado conflito com o imperialismo americano e seus testas de ferro trabalhistas em Israel que levou a maioria dos dirigentes do partido a rejeitar uma frente única com os comunistas nas recentes eleições. O declínio proporcional na votação do Mapam foi atribuído essencialmente a essa política vacilante e oportunista.
Dentro do Partido dos Trabalhadores Unidos, no entanto, há forças que estão pressionando para o estabelecimento de diretrizes combativas e de uma ação conjunta com os comunistas. Com a passagem do centro de gravidade na luta de libertação nacional da esfera militar para a esfera política e econômica, e com o aguçamento da luta de classe, resta ainda saber se estas forças serão suficientemente fortes e resolutas para colocar o Mapam numa frente comum com os comunistas contra as maquinações oficiais que ameaçam a independência de Israel.

O Partido Comunista

O PARTIDO Comunista é o único partido que abrange árabes e judeus, baseando-se na organização conjunta e na luta dos dois povos. Neste particular, é o único partido verdadeiramente nacional de Israel, uma vez que todos os demais excluem o grupo que constitui hoje 10 por cento da população e que se tornaria uma proporção ainda maior se se permitisse o retorno dos refugiados. O Partido Comunista é o único partido que, por todo o período de quase trinta anos de sua existência, levantou intransigentemente o estandarte da independência e do anti-imperialismo.
Durante quase toda sua história, o partido, até 1943, foi ilegal e ferozmente perseguido pelas autoridades britânicas. Até poucos anos atrás, teve também de enfrentar a franca hostilidade de todos os partidos sionistas, em virtude de sua resistência à colaboração com o imperialismo britânico e sua defesa dos direitos democráticos e nacionais dos árabes. Trabalhando nestas difíceis condições, num país colonial de maioria árabe e numa comunidade judaica cuja nacionalidade ainda era embrionária, o partido cometeu alguns erros durante o período que precedeu a segunda Guerra Mundial, nos quais incorreram também os partidos comunistas dos demais países. Estes erros consistiram em subestimar o desenvolvimento nacional judaico e em não perceber com clareza suficiente certas manifestações reacionárias dentro do movimento nacional anti-imperialista árabe.
Uma vez saído da ilegalidade, o partido começou a fazer rápido progresso. Entretanto, quase no início de sua existência legal, defrontou-se com graves problemas internos e teve de combater desvios nacionalistas tanto de árabes como de judeus. Estas lutas resultaram na divisão dos comunistas árabes e judeus em duas organizações distintas, o Partido Comunista da Palestina e a Liga de Libertação Nacional. Todavia, sob o impacto da guerra de libertação nacional e das novas responsabilidades surgidas com a formação do Estado, e como resultado dos infatigáveis e incessantes esforços do Partido Comunista, as divergências originais foram solucionadas e os dois grupos se reuniram no Partido Comunista de Israel. Esta importante conquista fortalece a classe operária e os povos árabe e judeu em sua luta pela independência nacional, pela paz e pelo progresso social.
Em 1944, o Partido expulsou um grupo judeu da ala direita, que posteriormente organizou um partido próprio. Em dezembro de 1948, este grupo, declarando concordar com os princípios e o programa do Partido Comunista, foi readmitido. Em, fevereiro deste ano, porém, os líderes desse grupo tiveram de ser novamente expulsos ao serem pilhados numa conspiração anti-comunista com o grupo terrorista Stern.
No ano passado, os comunistas conquistaram para si importante posição pelo seu combativo patriotismo e sua transparente oposição a qualquer espécie de capitulação ao imperialismo anglo-americano. Os comunistas pugnaram por uma política de amizade e cooperação com a União Soviética e as Democracias Populares e se opuseram à alienação da independência e do futuro do país a Wall Street. Só os comunistas combateram consequentemente todas as medidas chauvinistas, com respeito aos cidadãos árabes de Israel, exigindo uma política que propiciasse a criação de um Estado árabe independente e democrático, vizinho de Israel. Os comunistas se opuseram às medidas reacionárias internas e defenderam os interesses dos soldados e suas famílias. Auxiliaram a mobilização de todas as energias do país para o esforço de guerra e organizaram ainda o auxílio do estrangeiro. E mais de 80 por cento dos membros judeus do Partido e da Liga da Juventude Comunista serviram nas forças armadas ou em outras formas de serviço militar.
Os comunistas árabes, organizados na Liga de Libertação Nacional, cobriram-se de glória por terem sido a única força política que se opôs ao bando do Mufti e aos invasores estrangeiros, liderando a luta contra os mesmos. Foi a Liga de Libertação Nacional que iniciou, no setor árabe da Palestina, em meio a todo o terror, as demonstrações anti-guerreiras que mereceram amplo apoio das massas árabes e despertaram a admiração da comunidade judaica.
O Partido Comunista foi praticamente o único partido que registrou avanço percentual nas eleições, aumentando seu eleitorado de 2 por cento em 1944 para 3,4 por cento em 1948. Entre os eleitores árabes foi o partido mais votado — prova do alto nível político alcançado pelos cidadãos árabes de Israel como resultado de suas experiências nos últimos meses.

Perspectivas

A LUTA pela independência nacional de Israel está sob a liderança da burguesia, que lança mão da reacionária social-democracía para obter apoio de massas para sua política. Entretanto, os elementos de esquerda nos sindicatos e no exército possuem uma força apreciável, muito embora, hoje, em conseqüência das diretrizes do Mapam, somente uma parte desta força esteja sendo jogada na luta. É inevitável que com o estabelecimento da paz ou de um armistício prolongado, lutas acesas se desenvolverão em torno das importantes questões de política externa e interna.
Ao mesmo tempo, o fato de a classe operária de Israel ser ainda fortemente influenciada pelas ideologias reformistas e nacionalistas e não ter ainda alcançado maturação suficiente para assumir a liderança política da nação, significa que é muito grande o perigo de que Israel seja arrastado para o sorvedouro do imperialismo americano. A fase militar da luta serviu para obscurecer a escala em que os Estados Unidos já estabeleceram uma posição dominante dentro do Estado judaico. Através da trégua da ONU, do maquinismo de mediação e conciliação, através dos empréstimos concedidos ou adiados e das condições que os acompanham, através da liderança sionista americana e dos fundos que ela controla, através da inversão particular americana e através da pressão exercida por meio de vários Estados árabes, os Estados Unidos estão estendendo o seu controle sobre Israel.
Assim é que o imperialismo americano suplantou a Grã Bretanha, tornando-se o inimigo número um de Israel e de todos os povos do Oriente Médio. Devemos julgar o governo israelita principalmente pela medida em que ele resiste ou capitula diante desse inimigo número um. Conquanto fosse um erro considerar a forte tendência oficial para a rendição nacional como um processo consumado e desprezar as contra-pressões, seria também um grave erro ter o governo israelita na conta de anti-imperialista. É o povo que constitui a força anti-imperialista.
Israel não pode fugir à sua geografia nem à política de sua geografia. É possível a Israel, porém, evitar a vassalagem imperialista, mas só o conseguirá se mobilizar, com todas as forças, não somente suas energias econômicas, políticas e morais internas, mas também seus aliados efetivos e potenciais no Oriente Médio, nos países do socialismo e da Democracia Popular, entre o povo americano e as forças democráticas de toda parte
Para o povo e para o Partido Comunista dos Estados Unidos, a questão da Palestina é parte inseparável da luta contra toda a política de guerra dos partidos Democrata e Republicano pela dominação mundial, que traí os interesses nacionais e torna a América um alva de temor e ódio no mundo inteiro. É precisamente na questão da Palestina que temos testemunhado por diversas vezes os mais amplos e vigorosos protestos contra a política do governo americano. Hoje, os líderes sionistas americanos conseguiram amortecer a maioria destes processos e ocultar com suaves hosanas a verdadeira feição da política, norte-americana.
Nosso Partido, o movimento trabalhista em geral e todas as forças progressistas defrontam-se com a tarefa de continuar a luta, agora num nível diferente, e de organizar os mais amplos esforços entre judeus e não judeus para impedir que Israel se torne «marshallizado» e «forrestalizado». No movimento de auxílio a Israel, devemos dedicar também especial atenção à tarefa de ajudar a classe operária e as forças progressistas, das quais tão essencialmente depende o futuro de Israel.
Notas de rodapé:
(1) — O Estado de Connecticut tem 12.974 km2 de superfície, e Bronx conta 1.304.711 habitantes (Nota do tradutor).(retornar ao texto)
(2) — Tsvantzig Yor Kibbutz Artzi (Vinte anos de Kibbutz Artzi) — pág. 11 — Praga, 1947. (retornar ao texto