Os comunistas e a independencia de Israel III



O voceiro oficial do Partido Comunista de España, Mundo Obrero, no seu número 126 publicado o 15 de xullo de 1948 (páxina 4) recolle esta editorial en firme apoio da independencia de Israel. Independencia que lembremos fora proclamada co mandato e aval das Nacións Unidas só uns días antes, concretamente o 14 de maio de 1948.
 
REANUDAN LA AGRESIÓN ÁRABE CONTRA ISRAEL
 
Los jefes árabes retomaron las hostilidades en la Palestina. Con material británico, que no dejaron de recibir durante el periodo de la tregua, iniciaron de nuevo su guerra contra Israel. Una agresión, motivo más que suficiente para una rápida intervención de la ONU si los imperialistas anglo-americanos no estén a maniobrar, intentando crear las condiciones que permitan aplastar el nuevo Estado judío y repartirse después el Próximo Oriente, con su petróleo, sus minerales y sus posiciones estratégicas.
 
La agresión árabe muestra las características típicas de los métodos del imperialismo británico. El Plan Bernadotte favorecía extraordinariamente a Transjordania; pero no puede aplicarse sin la conformidad de los judíos y el Foreign Office quiere obligar a estos a aceptar ese monstruoso plan que contradice todo lo acordado en las Naciones Unidas. Si los judíos se niegan, hacen caer sobre ellos la amenaza de la aniquilación del Estado de Israel. Pero el pueblo judío persuadido de la justicia de su causa y fortalecido con la simpatía que encuentra entre todos los hombres y pueblos amantes de la libertad del mundo encaró con energía el ataque árabe.
 
Los mercenarios británicos fueron obligados a recular y los primeros combates señalan otros tantos éxitos para el ejército de Israel. La ocupación del aeródromo de Lydda y el consecuente avance desde ese lugar, es una respuesta adecuada a la criminal agresión. De todos los frentes de la Palestina llegan igualmente noticias de la decidida defensa que de su derecho está haciendo el pueblo judío. El desarrollo de estos combates no es lo que esperaban los imperialistas ingleses, que confiaban en que los ejércitos que ellos equiparon lograrían una rápida victoria. Esto explica que pudiendo haber evitado que la guerra ensangrentara de nuevo el suelo de la Palestina no lo hicieron confiados en que el triunfo de sus mercenarios les resolvería el problema. Pero no fue así, porque defendiendo su derecho a tener un estado, defendiendo su territorio, los judíos compensaron en algunos casos su escasez de medios con iniciativa y trabajo. Sustituyeron la falta de blindados acondicionando sus camiones. Y responden al fuego de la artillería inglesa con el fuego masivo de sus morteros fabricados en Palestina. El desarrollo imprevisto de la batalla iniciada por la agresión injusta de los árabes, y la indignación que produjo en el mundo entero parece que obligan los imperialistas a maniobrar.
 
Pudieron evitar que se retomara, pudieron resolver el problema de Palestina en las Naciones Unidas en consonancia con las propuestas soviéticas y con las bases del plan establecido por el Consejo de Seguridad. Pero se negaron a eso, alentando y ayudando a la agresión de los reaccionarios árabes. Ahora intentan hallar un respiro para llevar a cabo una nueva maniobra contra el pueblo judío. No puede tener otro significado la actividad angloamericana en este sentido. Su objetivo es crear en la Palestina un baluarte de agresión y hacer que aquel territorio, objeto de su explotación, continúe siendo el mismo. Para eso se apoyan en los elementos reaccionarios árabes los cuales, por su parte, intentan demostrar a los que les pagan que son dignos de su confianza. A eso tiende la medida de los jefes árabes de declarar ilegal la Liga Árabe de Liberación, de tendencia progresista y encarcelar a sus dirigentes. En tanto no se resuelva el problema de forma justa, respetando el derecho del pueblo judío, en la Palestina habrá un foco peligroso de guerra. Los pueblos del mundo esperan que el Consejo de Seguridad intervenga, como debe hacer, dejando de lado las maniobras de los imperialistas angloamericanos porque lo exigen la paz y la justicia que se debe al pueblo judío.
 
Nº 126 de Mundo Obrero - 15 de julio de 1948 - pág. 4

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